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La asfixia es la supresión de la función respiratoria por cualquier causa que
se oponga al intercambio gaseoso de la sangre en los pulmones, esta da lugar a
una serie de consecuencias producidas por la falta de oxígeno utilizable por
las células (anoxia) y el exceso de anhídrido carbónico disuelto en la sangre
(hipercapnia).

O sea que cualquier obstáculo que deriva en un impedimento de la llegada de
aire a los pulmones se conceptúa como asfixia, por ejemplo: sofocación,
estrangulación, ahorcamiento, enterramiento … y sumersión. Como es natural,
esta ultima es la que nos interesa analizar.
El ahogamiento o asfixia por sumersión, sobreviene estando el cuerpo sumergido,
o semisumergido, en el agua, siendo dicho elemento el que impide el paso del
aire a las vías respiratorias.
Puede sobrevenir como accidente primitivo y total o como conclusión final de
otro accidente o incidente sufrido por el hombre. Estas circunstancias obligan
a considerar dos variantes: ahogamiento-asfixia y ahogamiento-sincope.
Ahogamiento-asfixia
Esta forma de ahogamiento es debida a una sumersión primitiva de las vías
respiratorias, porque el individuo "respira" agua. La inundación de los
bronquios puede ser total o parcial, pero, en ambos casos, la actuación del
agua impide la llegada de aire a los pulmones, produciéndose primero la
asfixia, y como consecuencia sobreviene posteriormente el sincope. La
circulación sanguínea no se detiene hasta transcurrido cierto tiempo, y por
dicha causa el cuerpo del ahogado es de color azulado.
Este accidente se produce generalmente: en individuos que no saben nadar;
nadadores que se encuentran muy agotados por el mal estado del mar; nadadores
enloquecidos por el pánico, o por haber quedado retenidos en el fondo.
Ahogamiento-sincope
En este caso el agua actúa directa o indirectamente como elemento agresor,
produciendo un shock que origina el sincope, sobreviniendo después la asfixia
obstructiva por la inundación de las vías respiratorias.
Este accidente se produce generalmente por: ataque directo del agua sobre el
organismo (hidrocución), shock alérgico, shock reflejo sobre las mucosas
naso-faríngeas o laringo-faríngeas, acción del frío, una fuerte emoción o el
terror.
En ambos casos el resultado final es la inundación por el líquido elemento, y
este hecho es importante, pues se ha demostrado que los trastornos en el
organismo humano difieren según se trate de agua dulce o de agua de mar.
Ahogamiento en agua dulce
El agua dulce es hipotónica respecto a la sangre, tiene una concentración
salina más débil que la del suero sanguíneo y se absorbe con gran rapidez a
través de la membrana de los alvéolos pulmonares.
Esto produce un rápido aumento de la masa sanguínea y una notable dilución de
la sangre, con gran destrucción de glóbulos rojos; o sea, una hemólisis. Todo
ello provoca un gravísimo trastorno del ritmo cardíaco.
Ahogamiento en agua salada
El agua salada es hipertónica respecto a la sangre por cuanto la osmosis se
produce en sentido contrario al del agua dulce. El plasma sanguíneo es atraído
hacia los alvéolos pulmonares y los bronquios, produciendo un edema pulmonar
intenso. Sin embargo, la masa sanguínea disminuye y no se produce la dilución
de la sangre, sino la concentración de la misma.
Al agua que hay en los pulmones se añadirá el liquido proveniente de la
circulación, por lo que no habrá sobrecarga en el corazón y los glóbulos rojos
serán poco destruidos. Por tanto no se producirá el gravísimo trastorno del
ritmo cardiaco como en el agua dulce y la supervivencia del ahogado es más
prolongada.
AAutor: E. Sanchez
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