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La Reserva Biológica Marina de Arvoredo está localizada a aproximadamente 11 km
al norte de la isla de Florianópolis y es sin dudas la principal área de buceo
del litoral del estado de Santa Catarina y del sur brasilero.
Florianópolis,
Celso Ramos, Porto Belo, Itapema y Camboriú ofrecen cientos de balnearios al
turismo, sus playas, consideradas las mejores del sur brasilero, atraen a
millones de turistas locales y de países vecinos.
Las localidades más cercanas para acceder a la Reserva son las que están en la
parte norte de la isla de Florianópolis (Canasvieiras, Cachoeiras y Ponta Das
Canas) o en la Península de Porto Belo (Bombinhas).
Allí encontrará muchísimas opciones para alojarse y comer. Guardo buenos
recuerdos de la Pousada Sonho Meu de Canasvieiras (confortable, económica y con
buena ubicación) y de la atención de Jorge y su esposa (sus propietarios).
También hay una gran cantidad y variedad de restaurantes con platos a base de
peces, frutos de mar, carne vacuna y porcina, aves y pastas de buena calidad.
Una alternativa común es la comida por kilo.
Los operadores de buceo cuentan con profesionales experimentados, buen
equipamiento y una amplia gama de servicios incluidos los cursos de buceo. Si
además exige una embarcación rápida, segura y confortable, Parcel (localizado
en Cachoeiras) es su operador de buceo. Claudio, Silvana y Ana le darán una
atención cálida y personalizada que no olvidará.
Su cercanía a los grandes centros turísticos, hacen de la Reserva un área
particularmente frágil y muy expuesta a la pesca y al turismo, de ahí que en
1990 se creara con el fin de proteger la flora y fauna de la zona.
Abarca al archipiélago que forman las islas Arvoredo, Deserta y Galé, y el
Calhau (afloramiento rocoso) San Pedro. Su superficie total alcanza las 17.800
hectáreas y está bajo la administración del Instituto Brasilero de Medio
Ambiente (IBAMA), responsable de controlar, entre otros aspectos, la
prohibición de pesca y el no desembarco en las islas.
Es una zona de transición entre clima tropical y sub-tropical
con una gran biodiversidad de especies. La misma se
debe a que recibe la influencia de la corriente cálida que viene del
norte brasilero y la corriente fría que viene de
Malvinas.
Además de su riqueza biológica, el archipiélago también es importante desde el
punto de vista histórico y arqueológico, y no faltan historias de barcos
hundidos y piratas, quienes desde el siglo XVII frecuentaron estas aguas y las
utilizaron como refugio para sus embarcaciones.
Acceder a los sitios de buceo demanda entre 45 y 120 minutos de navegación,
dependiendo del punto de partida, la zona de buceo elegida y la embarcación
empleada. Según la época del año y las condiciones del clima, la visibilidad
bajo el agua varía entre los 4 y 14 m, en tanto que su temperatura lo hace
entre los 18 y 28°.
Las aguas de la zona son muy ricas en alimentos y atraen una gran variedad de
fauna marina, es por eso que podrá encontrar: morenas, meros, garoupas, peces
ángel, tainhas, delfines, peces sable, rayas, tortugas, pulpos, calamares y
langostas.
La isla de Arvoredo, que con 270 hectáreas es la mayor de todas, tiene un
terreno rocoso muy accidentado, su punto más alto esta a 300 m del nivel del
mar, esta cubierta por la “mata atlántica” una densa vegetación autóctona y es
habitada por pequeños mamíferos, roedores y aves.
No hay playas y su costa rocosa desciende hasta alcanzar el fondo arenoso a
partir de los 10 m de profundidad. Entre los sitios de buceo más conocidos
figuran: Saco do Campin (restos de un pesquero hundido), Saco d’ Agua, Saco
Vital, Portinho Norte y Saco do Ingenio.
Además de la fauna diurna, en los buceos nocturnos, podría llegar a flotar en
medio de una masa de plancton bioluminiscente o cardúmenes de calamares
atraídos por las luces de las linternas.
Deserta, la más pequeña de la reserva está a solo 3 km de Arvoredo y es hábitat
de una gran cantidad de aves marinas. La isla de Galé, de terreno rocoso y
arbustos espesos, también constituye un excelente refugio para las aves.
El buceo en Deserta es de lo mejor, no por las profundidades a que se desciende
(25 m) sino por la variedad y cantidad de peces presentes. En Galé no puede
dejar de explorar el Lily, un mercante de 70 m cuyos restos yacen recostados de
estribor, con su proa a 5 m y su popa a 14 m de profundidad.
Autor: Eduardo Serrano |