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Las aguas del Caribe panameño ofrecen una verdadera explosión de formas y
colores constituyendo una alternativa muy interesante para quienes quieran
descubrir un destino de buceo poco explorado todavía.
Las privilegiadas condiciones geográficas de extensas áreas marítimas han
favorecido el desarrollo de ecosistemas costeros integrados por islas, cayos,
manglares, playas y arrecifes coralinos. Todos estos elementos asociados,
conforman paisajes naturales de excepcional belleza y el hábitat adecuado para
una increíble diversidad de flora y fauna.
A lo largo de los 1200 km del litoral caribeño de Panamá pueden distinguirse
tres zonas para la práctica del buceo deportivo: Archipiélago de San Blas,
tierra de los "kunas", Portobelo, la más desarrollada por su cercanía a ciudad
Panamá, y Bocas del Toro, de la que nos ocuparemos a continuación.
La provincia de Bocas del Toro se encuentra en el noroeste del país, muy cerca
de Costa Rica, siendo la ciudad de Bocas, ubicada en la isla de Colón, la
capital provincial. La forma más conveniente de acceder a Bocas es mediante
alguno de los tres vuelos diarios que la unen en una hora con la ciudad de
Panamá, aunque también es factible recorrer dicha distancia combinando
carretera y ferry. También hay vuelos desde Costa Rica.
Bocas es una localidad pequeña y con gente que lo hará sentir entre amigos. Las
opciones en materia de alojamiento no son muchas, tres hoteles y tres
pensiones, con precios accesibles y suficientes para la demanda de la zona,
además de algunos restaurantes, en los que por unos pocos dólares podrá
saborear una deliciosa langosta, completando el cuadro unos pocos comercios.
Asimismo hay un par de operadores de buceo con todos los servicios necesarios y
lo guían a los mejores sitios para la inmersión.
El archipiélago de Bocas del Toro está compuesto por 9 islas, 50 cayos y más de
200 islotes y está rodeado por un grupo de arrecifes de coral. La mejor época
para visitar la zona es en las estaciones secas que abarcan de febrero a abril
y de septiembre a octubre.
La ausencia de grandes olas y corrientes en las tranquilas aguas de la bahía
Almirante, su transparencia, suelen tener una visibilidad de 20 m, y una
temperatura promedio de 28 °, las convierten en un verdadero paraíso para el
buceo.
Las características geográficas de la región y la baja densidad de población
son dos de los factores que favorecen la impresionante biodiversidad de la
flora y fauna de sus aguas, como así también el grado de concentración y
excelente estado de salud que gozan sus colonias de coral.
Los sitios más cercanos para realizar inmersiones se localizan en las aguas de
la bahía Almirante, delimitada por las islas Colón, Carenero, Solarte y
Bastimentos. Aquí precisamente se encuentra el Parque Nacional Marino Isla de
Bastimentos, que cubre una superficie de 13 mil hectáreas, fuera creado en 1988
y actualmente es administrado por el Instituto Nacional de Recursos Naturales
Renovables.
Con escasas o nulas corrientes y profundidades promedio de 15 m, es posible
pasar bastante tiempo bajo el agua, contemplar la gran variedad de corales y,
cámara fotográfica mediante, capturar excelentes imágenes submarinas.
Además de los delfines, marlines, barracudas y algunas variedades de tortugas
marinas (verdes, caguama, baula y carey) que probablemente encuentre, en las
ricas formaciones coralinas podrá observar una gran variedad de peces de
arrecifes (peces ángel, peces loro, peces sapo, etc.), morenas, meros,
crustáceos, anémonas, erizos, esponjas y estrellas de mar.
Los mejores lugares para bucear son indudablemente los Cayos Zapatillas norte y
sur, las isletas conocidas como Coral Islands y Cristóbal Light en la isla
Cristóbal.
Otros puntos recomendables para sumergirse incluyen: Punta Vieja, Punta
Hospital, Donato, Crawl Cay, Isla Popa, Tiger Cay, Wild Cane Cay, formación
rocosa con una caída vertical, Big Bank y Cayo Agua.
Autor: Marcelo Carbone |