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Al llegar a Bonaire, es inevitable sentirse contagiado por la paz resultante de
verdes extensiones rodeadas de un mar de múltiples tonalidades verdeazuladas,
un ambiente de tranquilidad y amabilidad se apodera del visitante y lo hace
sentirse relajado, alejado de las multitudes de personas, los
congestionamientos de tránsito, los excesos de ruido y las preocupaciones
generadas por la inseguridad personal.
Ubicada a 80 km al norte de Venezuela, tiene como capital a Kralendijk,
construida sobre un dique de piedra de coral donde aún se encuentra el Fuerte
Oranje del Eilandskantoor, que data de 1837. Su principal actividad económica
es el turismo, aunque aún continúa la explotación de la sal, cuyo origen se
remonta tres siglos atrás.
No deje de visitar la reserva ecológica del Washington Park con más de 100
especies diferentes de pájaros y cactus. La isla está atravesada por manglares,
estos pueden recorrerse en kayak para observar el ecosistema y la vida salvaje.
Frecuentada por fuertes brisas, la bahía de Lac Bay es ideal para la práctica
del windsurf.
La gente de esta pequeña isla es muy cordial y suele recibir al visitante con
la expresión "bon bini", que en papiamento significa bienvenido. En lo que hace
al alojamiento, las posibilidades son muy variadas: desde apartamentos en
alquiler hasta exclusivos resorts, con canchas de tenis, restaurantes, piscina,
spa y marinas, entre otros servicios.
Además de la tranquilidad de sus playas, el sol y el mar, Bonaire ofrece a sus
visitantes, un mundo marino increíblemente bello para quienes bucean, podría
decirse que el mayor atractivo y belleza de la isla se encuentra bajo el agua
(30°), por eso goza de fama mundial como uno de los mejores lugares para
practicar buceo.
Famosa por estar incluida entre los mejores destinos en el mundo para bucear,
por su gran variedad de especies de corales y peces exóticos, la isla ofrece 80
sitios diferentes para snorkeling y buceo, afortunadamente todos están
conscientes de esta "riqueza", por lo que en 1979 se creó el Bonaire Marine
Park, con el objeto de conservar los vulnerables arrecifes de coral y la rica
fauna marina que la rodea.
Sus barreras coralinas, que permiten la vida a miles de diversos tipos de
peces, son accesibles fácilmente, y si prefiere un lugar más aislado para
bucear, un corto recorrido en bote hasta la pequeña y deshabitada isla Klein
Bonaire, frente a Kralendijk, será suficiente.
Dispone de excelentes operadores de buceo, que brindan cursos y organizan
excursiones para todos los niveles a los mejores sitios, incluyendo restos
sumergidos de barcos. En Bonaire es posible bucear directamente desde la playa,
por lo que alquilar un auto permite explorar las aguas (en algunas zonas
superan los 30 m de profundidad) que rodean la isla. Normalmente los sitios de
buceo están señalizados en el camino.
Uno de sus principales sitios de buceo es Angel City, donde se encuentran los
restos del naufragio del barco Hilma Hooker (William Express), yaciendo de
costado con la popa a 15 m y la proa a 30 m, sitio ideal para la fotografía
submarina. En el fondo arenoso cercano descubrirá un singular jardín viviente
de anguilas.
Otros sitios para bucear son Alice in Wonderland, formado por dos arrecifes
separados entre sí por una pared de arena; Carl´s Hill, ubicado en los
alrededores del islote deshabitado Klein Bonaire; y Town Pier, el muelle cuya
profundidad (6m) y cercanía lo hacen adecuado para buceos nocturnos.
Autor: Esteban Drubent |