|
Son el equipo fundamental en el tratamiento de los accidentes de descompresión
y tienen por finalidad reproducir las condiciones barométricas a las que se
hallaba sometido el buceador, se las emplea cuando un buceador no respeta la
tabla de descompresión y/o la velocidad de ascenso o porque se prevé efectuar
la descompresión de esa manera (buceos técnicos, en plataformas petroleras,
etc.).
Su operatoria consiste en introducir al buceador en la cámara y someterlo a una
presión equivalente a la que soportó en su descenso, para luego "ascenderlo"
cumpliendo los tiempos y paradas previstas en las tablas de descompresión.
Básicamente hay dos tipos de cámara: transportables y fijas. Las primeras son
para uso individual, pueden ser rígidas o telescópicas y normalmente pueden
alcanzar presiones de hasta 5 atmósferas. Son ideales para utilizar como
primeros auxilios y para el posterior traslado a una cámara fija de
tratamiento.
La versión más común de cámara hiperbárica es conocida como "cartucho", se
trata de un cilindro, de poco peso y reducido tamaño, de 2 m de largo, 80 cm de
diámetro del lado de la escotilla de acceso y 50 cm del extremo opuesto. Para
su funcionamiento puede ser conectada a cualquier fuente de aire comprimido,
desde las simples botellas de buceo, a una batería de botellas industriales o a
un compresor.
En su escotilla van acopladas las válvulas de entrada del aire y los manómetros
de control. En su reducido interior hay una camilla donde se acomoda al buzo
accidentado, al que se observa mediante la mirilla ubicada a la altura de su
cabeza.
Este tipo de cámaras son ideales para centros turísticos o deportivos con una
concurrencia importante de personas que practican buceo, dado el nivel de
prevención que les brinda en relación con su reducido costo.
Las fijas pueden ser de un cuerpo o más, son mucho más amplias que las
transportables y en cuanto a su capacidad pueden ser para una persona o para
varias simultáneamente. Estas cámaras pueden soportar presiones de servicio de
hasta 30 atmósferas.
Además de los casos mencionados, estas cámaras son usadas para entrenamientos
de grupo, oxigenoterapia y medicina hiperbárica. Muchas de este tipo de cámaras
permiten el acople de cámaras transportables a través de una de sus escotillas,
lo que posibilita continuar tratamientos con presencia médica.
A pesar de que hoy en día se emplean otros materiales y técnicas, la mayoría
están construidas de aceros especiales elaborados bajo rigurosas normas de
fabricación. En su forma más simple son un cilindro cerrado en un extremo con
una escotilla de ingreso en el otro y están provistas de:
- compuerta de cierre hermético
- ventanillas de observación
- sistema de intercomunicación
- sistema de iluminación interna
- válvulas de admisión, descarga y de seguridad
- manómetros y relojes
- sistema de provisión de aire o mezclas especiales y ventilación interior
- dispositivo para la introducción de alimentos, medicamentos, etc.
Las cámaras de un cuerpo son una versión mejorada del "cartucho", que pueden
operar a mayor presión, no obstante, y dado que normalmente su capacidad hace
que el buzo quede aislado solo pueden usarse con pacientes que están
completamente conscientes.
Finalmente están las cámaras más de un cuerpo o módulo, cuya compleja
instalación hace necesario que tengan una base fija. Básicamente los modelos
más sencillos están constituidos por un gran cilindro de acero o aluminio, cuyo
interior está separado en una cámara principal y una antecámara de acceso y
salida, las que están unidas entre sí por medio de una escotilla. La antecámara
posibilita el ingreso y salida a la cámara principal en dos etapas.
Estando la cámara principal cerrada y comprimida, se accede primero a la
antecámara. Luego se eleva la presión de esta hasta el nivel de presión de la
cámara principal, con lo que finalmente se puede ingresar a la cámara
principal. Para la salida se sigue el procedimiento inverso, con la salvedad de
que deberá verificarse la necesidad de descompresión en función del tiempo y la
presión soportada en la cámara principal.
De esta manera es factible llegar hasta el interior de la cámara principal sin
haber modificado la presión interna de la misma, o sin haber interrumpido el
tratamiento en caso de que así fuera.
Este tipo de cámaras están construidas con materiales incombustibles y disponen
de sistemas de comunicación e iluminación especiales para evitar chispas y
cualquier posibilidad de incendio. Los paneles de control externos controlan:
ventilación, presiones de cámara y antecámara, suministro de aire y de oxígeno,
renovación de aire, control de temperatura, comunicaciones e iluminación. Estos
controles, en algunos casos, tiene réplicas internas.
El sistema de provisión de aire suele estar duplicado, dada su vital
importancia, con lo que encontramos un sistema principal (equipo de
compresores, depósito de aire y filtros) y uno de reserva (batería de
botellas).
Autor: Eduardo Serrano |