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La práctica del buceo en cuevas o cavernas es una especialidad de riesgo dentro
del buceo deportivo y por lo tanto solo puede realizarse luego de haber
adquirido los conocimientos teóricos y prácticos para hacerlo en forma segura.
A pesar de que estadísticamente los índices de accidentes de buceo disminuyen
año a año, como la cantidad de personas que practican este deporte es cada vez
mayor, otro tanto ocurre con la cantidad total de accidentes registrados.
Por tal motivo es fundamental tomar conciencia de las limitaciones que tiene el
ser humano en un medio que no le es natural y que a pesar de tener un curso
básico de buceador deportivo, esto no lo habilita para bucear en cualquier
sitio. De ahí que resulte necesario conocer las dificultades y peligros
adicionales, y las normas y procedimientos para tales circunstancias.
En este tipo de buceos el buceador se encuentra en un "ambiente cerrado", a
pesar de que puede no ser estrictamente así, afirmamos esto toda vez que no
haya una "salida directa a superficie". Estas mismas condiciones se dan cuando
realizamos una inmersión por el interior de un barco hundido.
En este tipo de buceos es indispensable el uso de un carrete o reel cargado con
suficiente hilo guía para señalizar el recorrido. Esto sirve fundamentalmente
para indicar la salida del lugar, pero también es útil para mostrar el camino
al buzo que viene detrás o que se sumerge en otro momento.
Otro aspecto a tener en cuenta es la luz o mejor dicho la falta de ella. Esto
naturalmente afecta la visibilidad, de ahí que sea necesario llevar los
elementos de iluminación (focos, linternas, lámparas y luces químicas) en
perfectas condiciones y con baterías que duren toda la inmersión. Por seguridad
es imprescindible cierto grado de redundancia en este tipo de dispositivos, por
ejemplo 1 linterna adicional de back up o resguardo por buceador.
También es importante tener un buen control de la flotabilidad a fin de
minimizar cualquier contacto o roce con el techo, las paredes y particularmente
el piso de la cueva. Así se evita la dispersión de los sedimentos frecuentes en
este tipo de sitios, y, por ende la correspondiente disminución de visibilidad.
Por supuesto más que nunca deberá prestarse especial atención a las normas de
seguridad del buceo en aguas abiertas, planificar la inmersión y aplicar
márgenes de seguridad más conservadores que los usados para bucear en
condiciones normales y aunque resulte obvio, bajo ninguna circunstancia "jamás
bucear solo".
Además del buceo en cavernas como una especialidad del buceo deportivo, también
se realiza de manera profesional. Tal es el caso de la exploración de cavernas
con fines científicos o el trazado de mapas de sistemas subterráneos, entre
otros.
Se trata de un buceo técnico de alto riesgo para el cual es necesario tener
mucha experiencia, buena condición física, y más importante aún planificar al
detalle cada inmersión en particular.
Normalmente involucran el uso de equipamiento específico, medidas de seguridad
redundantes, soporte en superficie, múltiples tanques por buzo, respirar
mezclas gaseosas diferentes al aire comprimido y realizar paradas de
descompresión, todo lo cual lo aleja un tanto de los alcances del buceo
deportivo..
Autor: Florencia V. Lambertine |