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Los cefalópodos son una clase de moluscos que representan un grupo más
evolucionado y especializado que el resto de los moluscos.
Su cabeza es bien diferenciada y el pie transformado en una serie de tentáculos
alrededor de la cabeza y el embudo (situado ventralmente debajo de la cabeza).
A través del embudo, por contracción muscular, se expulsa el agua de la cavidad
paleal, que por reacción impulsa el cuerpo hacia delante.
Están subdivididos en dos subclases tetrabranquios y dibranquios.
Los primeros poseen numerosos tentáculos lisos, retráctiles dentro de una
vaina; los segundos presentan ocho tentáculos cónicos, provistos de ventosas en
su superficie interna; muchas veces poseen una membrana de unión y a veces uñas
cónicas en su extremidad; algunos (decápodos) tienen un par de brazos
tentaculares más largos.
Su sistema nervioso está bastante desarrollado, disponen de buena visión y su
piel posee cromatóforos.
Estos tienen pigmentos rojo y negro con los que pueden modificar el color de su
piel, lo que les da gran capacidad de mimetismo, y les permite camuflarse
tomando el color y simulando la forma y textura del entorno en el que se
encuentran, haciéndolos difícil de localizar.
Integrando el grupo de los dibranquios encontramos el pulpo, el calamar y la
sepia. Estos poseen una boca en forma de pico de loro, la que según el tamaño
del ejemplar puede ser bastante fuerte o potente.
El pulpo presenta ocho brazos, generalmente más largos que el cuerpo, provistos
de ventosas sésiles, con los que pueden adherirse fuertemente a cualquier
objeto. Vive en fondos rocosos, su tamaño varía entre los 40 cm a los 3 m y se
alimenta de crustáceos y moluscos.
Su boca se encuentra en el centro de la parte inferior del cuerpo, donde nacen
sus tentáculos, y aunque normalmente no ataca, en caso de mordedura, esta puede
ser muy dolorosa y deja la piel tumefacta en la zona que rodea la herida.
El calamar tiene el cuerpo alargado, con dos aletas triangulares en su extremo
y diez brazos provistos de dos hileras de ventosas, normalmente activo por la
noche. Al igual que el pulpo, si se ve acosado, suelta una tinta oscura. Puede
alcanzar los 15 m de longitud.
La sepia, provista de 10 tentáculos, destaca por sus cualidades de mimetismo,
con cambios de color y texturas realmente extraordinarios..
Autor: Alvaro L. Villafañe (CMAS 2
estrellas) |