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Isla del Coco, naturaleza total

La Isla del Coco, ubicada en el océano Pacífico, a unos 585 km al suroeste del territorio continental de Costa Rica, es un parque nacional con 2400 hectáreas terrestres y 18600 hectáreas marinas cuyas aguas son probablemente la mejor zona de buceo del país.

Costa Rica es un país privilegiado por su exuberante vida natural, con costas en el océano Pacífico y en el Atlántico o Mar Caribe, es el hábitat natural de muchas especies submarinas que en numerosos casos, utilizan las diferentes zonas costeras del país para procrearse y mantener el ciclo de vida de las especies, muchas de ellas en peligro de extinción.

La abundante vida marina de Costa Rica alberga a variadas especies de tiburones, rayas, morenas, delfines, tortugas, pulpos, una amplia gama de peces y ocasionalmente pueden encontrase algunas especies de ballenas así como el impresionante tiburón ballena entre otros, que comparten las templadas aguas tropicales con extensas y suaves formaciones coralinas, gorgonias multicolores, esponjas y especies endémicas.

La visibilidad puede variar de acuerdo a la zona y la época del año, en ocasiones, la visibilidad puede llegar a más de 35 m (Isla del Coco, Isla del Caño y en la zona que pertenece a la provincia de Guanacaste), sin embargo la visibilidad promedio en la costa es de 13 m aproximadamente.

La Isla del Coco es una de las islas más importantes de Costa Rica gracias a su extenso territorio que alberga a numerosas especies de vida silvestre, muchas de ellas únicas. Asimismo se la considera como un laboratorio natural para el estudio de la evolución de las especies.

Este privilegio de la naturaleza ha hecho que la comunidad científica, los ecologistas, conservacionistas y los amantes de la naturaleza de todo el mundo se interesen cada día más por esta paradisíaca isla con el fin de protegerla de la mano del hombre. Inclusive, existen esfuerzos por declararla patrimonio mundial.

Está cubierta de bosque virgen, las aguas que la rodean son ricas en vida marina, y hay buena visibilidad durante todo el año. Normalmente es posible ver ejemplares de gran tamaño de mantarrayas, tiburones martillo, que frecuentemente forman bancos de 30 a 40 ejemplares.

Es extremadamente lluviosa y los ríos que se forman en su interior permiten que la isla permanezca cubierta por un bosque verde durante todo el año. La topografía es muy quebrada, el Cerro Iglesias representa su altura máxima con una altura de 364 m. La condición del terreno dio lugar a formación de muchas cascadas.

Además, posee acantilados de hasta 183 metros de altura e infinidad de cuevas submarinas envueltas por la extraordinaria transparencia de las aguas y adornadas por el azul-turquesa del mar que envuelve a toda la isla.

Quienes tengan intención de sumergirse en estas aguas deberán tener presente que no se permite acampar en la isla, la que está habitada solo por biólogos marinos, guardaparques y científicos. El viaje en barco desde Puntarenas dura casi día y medio. Solo puede fondearse en las bahías Wafer y Chatham.

La zona marítima que rodea la isla tiene una protección de 9,3 km a la redonda donde no se permite la pesca. Es en esta zona donde se encuentra el verdadero tesoro de la Isla del Coco: una riqueza indescriptible de especies entre las que destacan mantas gigantes, tortugas, delfines, atunes y gran cantidad de peces exóticos, sin mencionar la variada flora marina que surge de las profundidades. Asimismo, es el único lugar del planeta en que pueden hallarse tiburones martillo en grandes cardúmenes.

Hay operadores de buceo que realizan travesías "vida a bordo", su duración puede alcanzar los diez días y tanto las embarcaciones como sus tripulaciones ofrecen las comodidades, equipamiento y servicios estándar que facilitan la practica del buceo deportivo.

Autor: Marcelo Carbone