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Aprovechar los movimientos del agua para desplazarnos bajo la superficie,
permite recorrer grandes distancias en menor tiempo y con menor esfuerzo, pero
para disfrutar dicha experiencia con seguridad hace falta conocer las
características particulares de este tipo de buceo.
Que son las corrientes ?
Las aguas oceánicas que cubren la tierra están sujetas a continuos movimientos:
las olas, las mareas, las corrientes superficiales y las grandes masas de agua
fría que discurren bajo la superficie.
Las olas son oscilaciones periódicas de la superficie del mar con intervalos de
recurrencia cortos (inferiores al minuto).
Las mareas son oscilaciones periódicas del nivel del mar con intervalos de
recurrencia largos (varias horas) que determinan el ascenso o descenso del
nivel del mismo. Están influenciadas por la atracción gravitacional de la luna,
pudiéndose estimar los horarios en que se producen. La variación entre la marea
alta y baja es mayor en los océanos acentuándose en costas con extensas
plataformas continentales y profundas ensenadas o estrechos.
Las corrientes superficiales son impulsadas por los vientos dominantes y por la
rotación de la tierra, las que hacen que estas describan grandes movimientos
circulares arrastrando aguas cálidas desde el Ecuador y atrayendo frías aguas
polares.
Finalmente están las grandes masas de agua oceánicas que son como ríos
submarinos que regularmente van de un continente a otro.
Todos estos factores cambian constantemente y combinados influyen en las
corrientes. La geografía de la zona y el fondo marino también afectan
sustancialmente la intensidad de las corrientes, siendo los canales, los
estrechos, los cabos, golfos y bahías los sitios donde se manifiestan con mayor
fuerza. Asimismo hay que tener presente que el flujo de la corriente disminuye
con la profundidad.
Consideraciones generales
Para un buzo es fundamental conocer las características de las corrientes antes
de realizar una inmersión. En tal sentido es importante actualizar la
información que tiene sobre una localización de buceo, ya sea que lo haga por
sí mismo u obteniéndola de terceros (operadores de buceos, pescadores, cartas
marinas, horarios de mareas, intensidad de vientos, etc.).
Una forma de conocer la intensidad y dirección de una corriente es sumergir un
pequeño peso sujeto por un cabo fino, evaluando el comportamiento del mismo al
ingresar al agua. La presencia de remolinos y turbulencias en superficie, o el
desplazamiento de un objeto flotando (una opción es arrojar un papel), pueden
darnos indicios de la fuerza y velocidad de la corriente.
Este tipo de buceo requiere de una embarcación de apoyo dirigida por una
persona que pueda seguir los movimientos de los buceadores, preferentemente en
grupos no muy numerosos, ya sea por sus burbujas o gracias a una boya de
señalización. Conociendo perfectamente la zona de buceo y con mucha experiencia
en conjunto (instructor y responsable de la embarcación), es factible hacer
buceos nocturnos bajo estas condiciones.
Debe tenerse en cuenta que no es recomendable bucear en corrientes cuya
velocidad supera los 15 m por minuto dado que: resultaría difícil desplazarse
en sentido contrario y el esfuerzo requerido dispararía el consumo de aire.
Tampoco resulta práctico cargar equipo de video o fotografía submarina con
corrientes de cierta intensidad, ya que por un lado no es fácil lograr tomas en
las que hace falta cierto grado de inmovilidad, y por otro dificultan los
desplazamientos contrarios a la corriente, al ofrecer una mayor resistencia a
esta.
Naturalmente y dadas las complicaciones que involucran las paradas de
descompresión bajo estas condiciones, estas deberán descartarse. De ser
necesaria alguna parada, el cabo de fondeo será una buena opción, ya sea que la
embarcación se encuentre anclada o a la deriva.
Consejos para la inmersión
Los buzos deben desplazarse en forma grupal en todo momento lo que brinda mayor
seguridad y facilita su localización, evitando cualquier circunstancia que
pueda separarlo del mismo.
Ingresar al agua con todo el equipo perfectamente colocado y controlado, ya que
de hacerlo en el agua podríamos ser arrastrados por la corriente. El primero en
ingresar será el responsable del grupo, completando la evaluación de las
condiciones del agua y la corriente.
A continuación seguirá el resto del grupo, descendiendo rápidamente por el cabo
de fondeo hasta alcanzar el fondo o la profundidad de buceo, donde la
intensidad de las corrientes disminuye. El cabo sirve de apoyo durante todo el
tiempo que dure la inmersión, y particularmente durante el ascenso y descenso
de los buzos.
Los relieves naturales de la topografía marina pueden servir de resguardo o
puntos de detención ante la corriente, de ser así poner especial atención para
no dañar la flora y fauna marina.
Prestar mayor atención al manómetro, dado que el mayor esfuerzo físico de este
tipo de buceos aumenta el consumo de aire. Un chaleco compensador muy inflado,
por llevar exceso de lastre, ofrece mas resistencia que uno que no lo está.
En caso de haberse planificado un buceo de ida y vuelta, es usual desarrollar
primero el recorrido con corriente en contra, dejando el recorrido de menor
exigencia para la vuelta y agregando algún tiempo extra a la parada de
seguridad.
Si por cualquier causa se asciende lejos de la embarcación y la corriente
impide acercarse a ella, deberá establecerse contacto de inmediato para que
recoja al grupo de buceadores. Además de las señales visuales, estar provistos
de un silbato o una boya de señalización puede resultar de gran utilidad en
estos casos.
Conclusión
Bucear con corrientes es un tipo de buceo que exige conocimientos y técnicas
específicas, estas pueden aprenderse en un curso y complementarse con la
práctica gradual, no obstante deberá ponerse especial en la capacidad física y
mental de cada uno para mantenerse dentro de los márgenes de seguridad que la
propia experiencia impone.
Autor: Eduardo Serrano |