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Costa Rica es un pequeño país centroamericano privilegiado por su exuberante
vida natural, verdadero tesoro de biodiversidad por la variedad de especies de
flora y fauna, donde el término “paraíso” está muy próximo a la realidad.
Tiene una superficie de 51.000 km cuadrados, con 600 km de largo y 300 km de
ancho máximo, con costas en el Océano Pacífico y en Atlántico o Mar Caribe,
poseedora de una gran riqueza natural que conjuga verdes selvas vírgenes,
hermosas playas, humeantes volcanes y gente de extraordinaria cordialidad.
Precisamente su gente o, los “ticos” como ellos mismos se denominan, son
respetuosos y amables por naturaleza y tratan de que el visitante se sienta
como en su propia casa, algo que fácilmente comprobará desde su arribo a la
capital San José.
Conscientes de los tesoros que tienen en sus riquezas naturales han establecido
20 Parques Nacionales y 15 Reservas biológicas y refugios de vida silvestre.
El verde intenso y la cerrada vegetación de sus selvas es resultado de un clima
tropical cuya temperatura oscila entre los 25 ° y 30 ° todo el año, donde las
estaciones se diferencian por las lluvias, más intensas de mayo a octubre.
Costa Rica está atravesada por cuatro cadenas montañosas: Talamanca, Central
(volcanes Turrialba, Poás e Irazú), Tilarán y Guanacaste (volcanes Arenal,
Rincón de la Vieja y Miravalles).
La mejor forma de conocer Costa Rica es, debido a las características
irregulares del terreno y al estado de su red vial, recorrerla en un vehículo
4x4, con él podrá acceder a todos los puntos de interés turístico del país
Ideal para conocer y vacacionar es un excelente destino de buceo. Sus templadas
aguas rebozan de una abundante vida marina con extensas y suaves formaciones
coralinas, gorgonias multicolores, esponjas y otras especies endémicas, y son
el hábitat natural de diversas especies de delfines, tiburones, grandes
mantarayas, morenas, tortugas, pulpos y otros peces, incluso es posible
encontrar ballenas y hasta el pacífico tiburón ballena.
Sus dos océanos hacen posible bucear en el Mar Caribe y en el Océano Pacífico.
En este último es posible diferenciar entre la zona norte, la más popular, que
comprende el litoral de la provincia de Guanacaste y sus islas, área árida con
abundantes ensenadas y golfos, y la zona sur en la reserva biológica de la Isla
del Caño.
A pesar de su rica flora y fauna submarina y la belleza de los escenarios
terrestres, no es un destino de buceo tan popular como las zonas del Pacífico,
debido a que la visibilidad de sus aguas es afectada de manera irregular por
las lluvias y los ríos que desembocan en el mar, lo que la hacen variar día a
día.
La zona apropiada para bucear en la costa atlántica es la comprendida entre
Puerto Limón y Manzanillo, localizada al sur del país y cerca de Panamá, que
ofrece una buena infraestructura turística y algunos centros de buceos
especializados en Cahuita y Puerto Viejo.
Los arrecifes coralinos de Cahuita dentro del Parque Nacional Cahuita, tienen
más de 36 especies de coral y grandes cardúmenes de peces. La visibilidad varia
entre los 5 y 30 m, y los mejores meses para el buceo son abril, mayo,
septiembre y octubre.
Con un poco menos de visibilidad pero con similares características de flora y
fauna, Puerto Vargas es otro punto interesante para la inmersión.
La Isla Uvita, a solo 3 km de la costa, además de su interés histórico y su
gran belleza natural,
con pequeñas playas de arenas blancas y grandes cocoteros, ofrece sitios
interesantes para bucear en sus arrecifes o hacer snorkeling.
Las aguas poco profundas de la Reserva Nacional de Gandoca, con una visibilidad
de entre 5 y 30 m, ofrecen arrecifes coralinos de exuberante belleza y
abundancia de peces multicolor. Los mejores meses para sumergirse son
septiembre y octubre.
Otros sitios que ofrecen alternativas interesantes para el buceo deportivo se
localizan cerca de Punta Cocles, Manzanillo, Punta Uvas y Portete.
Autor: Marcelo Carbone
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