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En el caso particular del buceo, esta intoxicación se produce por respirar
monóxido de carbono (CO) contenido en el tanque del buceador, a pesar de que el
mismo no debería integrar de manera alguna la mezcla de gases que respiramos.
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El monóxido de carbono (CO) se genera a partir de la
combustión de elementos ricos en carbono, esta situación podría presentarse
por un mal funcionamiento del compresor durante la carga de los tanques.
Una lubricación defectuosa del compresor puede resultar en una combustión
parcial de los aceites, incorporando este gas al aire comprimido con que se
cargan las botellas. |
Otra posibilidad es la de que no se filtre de manera apropiada el aire con que
se cargan los tanques. Esto podría ocurrir cuando la toma de aire funciona de
manera defectuosa y/o está montada cerca de un motor a explosión - que podría
ser el del mismo compresor -, por lo que absorbe los gases producidos por el
motor. O bien cuando se encuentra en ambientes con aire contaminado por
cualquier otro motivo.
Naturalmente cuanto mayor es la proporción de CO en el aire respirado, mayor es
el riesgo de intoxicación, esto asimismo se intensifica por la presión a que se
encuentra la mezcla de gases del tanque.
Como es sabido, la combinación de profundidad y tiempo de inmersión son los
factores que aumentan los riesgos de intoxicación. Una mayor profundidad da
como resultado un aumento en la presión parcial del gas en tanto que un mayor
tiempo de buceo incrementa el grado de saturación de la sangre.
Puede afirmarse sin lugar a dudas que estamos ante un accidente de buceo
peligroso ya que sus consecuencias pueden terminar con la vida del accidentado,
sobre todo teniendo en cuenta que es posible que sus manifestaciones se
interpreten inadecuadamente o pasen desapercibidas.
Los síntomas de este tipo de intoxicación suelen ser: dolor de cabeza, náuseas,
mareo, vómitos, somnolencia, trastornos respiratorios, debilidad y sensación de
desmayo que puede derivar en colapso y convulsiones culminando con la muerte de
la persona.
En cuanto a los signos externos, en general al principio la víctima se pone
pálida, luego se produce enrojecimiento de las uñas, labios y partes de la
piel, en especial en el rostro.
Ante la sospecha de encontrarnos con un accidente de esta naturaleza es
aconsejable trasladar al buzo en cuestión a un sitio ventilado, practicar
respiración asistida o boca a boca, aplicar oxígeno puro si estuviera
disponible, y en caso de ser necesario y el socorrista estar capacitado en
técnicas de RCP, se realizará un masaje cardíaco. Simultáneamente deberá
solicitarse el auxilio correspondiente y/o tomarse las medidas necesarias para
su traslado a un centro hospitalario.
NOTA: la información aquí vertida es una breve guía de accidentes y no
constituye un elemento de diagnóstico y tratamiento, por cuanto deberá
consultarse en todos los casos a profesionales responsables y especializados en
este tipo de accidentes.
Autor: Eduardo Serrano |