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Este fenómeno fue estudiado por primera vez en 1930 por Hili y Mac Leod,
quienes lo bautizaron como narcosis o borrachera de las profundidades.
Estudios científicos posteriores no han logrado establecer perfectamente su
origen, no obstante se afirma que tanto el nitrógeno (N2) como el anhídrido
carbónico (CO2), actuando en forma conjunta son los factores determinantes de
este problema.
El investigador suizo H. Keller sostiene que esto se produce cuando los niveles
de concentración del anhídrido carbónico sobrepasan valores superiores a los
tolerados por los tejidos, lo que ocurriría a más de 50 ó 60 m de profundidad.
Una mayor densidad del aire que respiramos, representa un mayor esfuerzo lo que
derivaría en una crisis respiratoria por falta de ventilación, esto supone una
importante retención de anhídrido carbónico con el consiguiente riesgo de
sufrir una intoxicación.
Por otro lado hay científicos que señalan como posibles causantes de
intoxicación a los compuestos químicos que se forman como consecuencia del
aumento en la presión parcial del nitrógeno.
En tanto que muchos le atribuyen un papel fundamental en este tipo de
accidente, sobre todo teniendo en cuenta ciertos aspectos del nitrógeno como su
gran solubilidad en las grasas y su alto peso molecular relacionado con la
presión y la profundidad.
Lo que sí constituye un hecho comprobado es que, la narcosis no se presenta al
eliminar el nitrógeno de la mezcla de gases que se respira, lo cual podría
suponer que es el causante directo o, que al menos, bajo determinadas
circunstancias, incide de alguna manera sobre la mezcla que respiramos.
Este accidente sobreviene a profundidad variable según el buceador y las
condiciones del mismo en un momento dado. Según estudios realizados, puede
afirmarse que los riesgos son prácticamente inexistentes hasta los 30 m de
profundidad.
Se han observado individuos que sufren este tipo de incidentes a partir de los
40 m de profundidad, y se asume como norma que todos los buzos están expuestos
a sus efectos a partir de los 60 m de profundidad.
Los síntomas de la narcosis pueden aparecer en forma gradual y se agravan si
continuamos descendiendo, por ello resulta vital conocerlos ya que en caso de
sospechar la aparición del problema, deberá ascenderse de inmediato para que
desaparezcan rápidamente.
Los síntomas pueden generalizarse en:
- torpeza mental y dificultades de pensamiento
- torpeza física, falta de reflejos y lentitud de movimientos
- sensaciones de euforia, angustia o despreocupación extremas
- perdida del conocimiento
Las medidas de prevención son muy simples y podrían sintetizarse en:
- no superar los 40 m de profundidad
- estar atentos al grado de lucidez mental de cada uno
- prestar mucha atención a nuestra coordinación muscular
- evitar esfuerzos en inmersiones profundas
- nunca, nunca, nunca bucear solo.
Autor: Carlos De La Santamaría |