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El buceo en naufragios es una experiencia única que suma a la espectacularidad
del buceo un fuerte componente emocional. Este tipo de inmersiones despierta
nuestra imaginación con fantasías de trágicos hundimientos, civilizaciones
antiguas, tesoros escondidos, batallas navales, fuertes tempestades, arrecifes
traicioneros y …
Ya sea originados en forma accidental o por obra de la voluntad humana, es
posible encontrar restos de naufragios en todos los mares del mundo; la propia
naturaleza inquisitiva del ser humano, usualmente acentuada en quienes
practican el buceo deportivo, añade otro elemento que hace más atractivo
sumergirse en ellos.
Actualmente el buceo en pecios o naufragios se ha transformado en algo tan
popular y solicitado, que todos los destinos de buceo con posibilidades de
ofrecer esta opción, lo incluyen entre sus sitios más interesantes.
Dadas las condiciones particulares de este tipo de submarinismo en las que hay
factores de riesgo adicionales, es imprescindible aplicar normas de seguridad
específicas además de las reglas estándares del buceo en aguas abiertas.
Conocer los antecedentes de un naufragio (puerto de origen y destino, tipo de
embarcación, circunstancias del hundimiento, etc.), no hace más que anticipar
los secretos escondidos tras ese velo de misterio que yace bajo las aguas.
Un aspecto a tener presente es la prohibición o acceso restringido que rige
sobre muchos restos, ya sea por razones de seguridad, protección del patrimonio
arqueológico, cuestiones religiosas, etc. No olvide que hacerse de "recuerdos"
suele estar penado por ley.
Informarse sobre las características del hundimiento (localización,
profundidad, dimensiones, posición, condiciones de su estructura, accesos a su
interior, tipo de carga, etc.) es fundamental a efectos de planificar la
inmersión.
La existencia de redes, cabos o cualquier objeto que pudiera obstaculizar la
circulación deberá estar contemplada anticipadamente.
Además de lo anterior, resulta vital conocer las características de la zona
donde yace el naufragio (corrientes predominantes, temperatura del agua, nivel
de visibilidad y tipo de fondo), entre estas debemos incluir las que hacen a la
flora y fauna del lugar.
Los naufragios suelen transformarse rápidamente en hábitat natural de una
abundante vida marina. Ella comienza con colonias coralinas, anémonas y
esponjas que son el refugio ideal para pequeños y coloridos peces, los que a su
vez atraen a depredadores ubicados más arriba en la cadena alimenticia.
Como consecuencia de todo lo anterior nuestro equipamiento deberá comprender:
Un cuchillo robusto con una hoja de corte con dientes aserrados que incluya
cortacabos.
En caso de que el buceo abarque zonas internas del naufragio, es imprescindible
llevar un cabo guía y fuentes de iluminación o linternas (no menos de 2 por
buzo).
A manera de protección, los guantes ayudarán a evitar cortes y raspaduras, más
probables que lo habitual (elementos puntiagudos y cortantes, metales oxidados,
maderas astilladas, etc.). En igual sentido es aconsejable el uso de un traje
más resistente y casco o capucha.
Dado que la flotabilidad es un factor más critico en estas inmersiones, el uso
de BC ó chaleco compensador es doblemente importante. Es preferible el uso de
un BC técnico, con el que además de poder sujetar más equipamiento, lograremos
una mejor posición de desplazamientos.
Entre las recomendaciones más importantes destacamos:
Hacer una buena planificación del buceo y no olvidar que conviene recorrer los
restos desde la parte más profunda hacia la menos profunda, evitando ascensos y
descensos alternados.
Es importante tener un buen control de la flotabilidad para minimizar las
probabilidades de cortes y enganches, y un movimiento de aletas controlado a
fin de evitar la dispersión de sedimentos y, por ende, la correspondiente
disminución de visibilidad.
En caso de que la inmersión se desarrolle en el interior del naufragio, deberá
respetarse la "regla de los tercios" aplicable al buceo en espacios cerrados:
un tercio para la ida, un tercio para el regreso y un tercio de reserva.
Analizar detenidamente las condiciones de cualquier espacio cerrado antes
ingresar en él, asegurándose de que nada pueda bloquear la salida.
Más que nunca deberá prestarse especial atención a las normas de seguridad
planificando la inmersión y aplicando márgenes de seguridad más conservadores
que los usados normalmente y aunque resulte obvio, bajo ninguna circunstancia
"jamás bucear solo".
Autor: Florencia V. Lambertine. |