|
Una de las causas más importantes de accidentes fatales de buceo es el pánico.
Podemos definir una situación de pánico como un comportamiento irracional
generalmente consecuencia de un estímulo externo responsable de esta conducta.
Bajo el agua puede ser la aparición repentina de un tiburón, la pérdida de la
visibilidad, la falta de aire, quedar atrapado en cables o redes, etc., aunque
a veces sobreviene sin ninguna razón aparente.
Según varios estudios, casi la mitad de los buzos han experimentado pánico o
sensaciones cercanas al mismo, una o más veces en sus inmersiones. Estas
situaciones no son exclusivas de buzos novatos o sin experiencia.
Por ejemplo una disminución en el suministro de aire podría incitar al buzo a
subir rápidamente causando una embolia que puede ser fatal. Esto es una
respuesta de pánico si el buzo tenía la alternativa de compartir el aire de un
compañero de inmersión.
Todo buceo que exija un mayor entrenamiento y/o equipo adicional o más
sofisticado, es probablemente un buceo con mayor potencial de situaciones de
pánico. Como ejemplo podemos incluir buceos: en naufragios, en cuevas y
cavernas, en corrientes y nocturnos.
En cualquiera de los tipos de buceo mencionados, la repentina ocurrencia de un
evento considerado amenazador puede derivar, más fácilmente, en un episodio de
pánico.
Naturalmente dado que hay factores de la personalidad, como el caso de los
individuos que suelen experimentar gran ansiedad en su vida cotidiana, que
hacen más factibles este tipo de vivencias.
En tales circunstancias corresponde puntualmente un análisis profesional y de
ser el caso una eventual abstención de la práctica de este deporte.
Autor: Florencia V. Lambertine
|