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A pesar de que aprender snorkeling es muy sencillo, hay algunos aspectos que
ayudan a los niños a desarrollar sus habilidades naturales y disminuyen la
ansiedad de los padres por introducirlos en el nuevo mundo submarino.
Actualmente es más fácil compartir la alegría del snorkeling con sus niños. Con
mayor cantidad de personas viajando día a día, muchas con playas tropicales
como destino, el snorkeling es una actividad recreativa perfecta para la
familia entera y especialmente los niños.
Si a sus chicos les gusta el agua y se sienten cómodos en ella, lo primero es
proveerse del equipo, y cuanto más apropiado, más agradable será usarlo. Con
respecto a la máscara o luneta es importante probársela personalmente, a tal
efecto colóquela sobre la cara, sin ajustarla con la correa, y aspire por la
nariz verificando que la misma se mantenga firme en el rostro, esto indicará
que el agua no se introducirá cuando la use.
Un par de aletas pequeñas y livianas son convenientes para los niños, ya que
disminuyen el esfuerzo indebido en piernas, rodillas y tobillos. Finalmente un
snorkel sencillo que se adapte bien a la boca. Eventualmente al principio,
podría agregarse algún elemento adicional de flotación (cinturón de espuma,
flotadores inflables, etc.) en caso de considerarlo conveniente.
El snorkeling debe resultar una experiencia agradable para los más pequeños, y
los padres deberán ayudarlos brindándoles los consejos y capacitación
apropiadas para hacerlo con absoluta seguridad. Se requiere un poco de
instrucción y un tanto de práctica para habituarse a "flotar" boca abajo.
Naturalmente el agua de mar, por su densidad, favorece notablemente la
flotabilidad en comparación con una piscina de agua dulce.
Es muy importante practicar en un ambiente controlado (poca profundidad) el
vaciado de luneta y de snorkel. Aunque normalmente la luneta permanece seca,
puede introducirse agua, lo cual resulta bastante molesto. Levantando la cabeza
y separando el borde inferior se logra que el agua escurra por debajo. Si del
snorkel se trata, un fuerte soplido desalojará el agua, o bien retirándolo de
la boca, la gravedad se encargará de vaciarlo.
A continuación hay que concentrarse en el nado con aletas. Estas permiten
desplazarse más rápido y en forma más eficiente, o sea una mejor relación
esfuerzo / rendimiento. La idea es "deslizarse" en el agua, por lo que los
movimientos deben ser relajados, evitando a toda costa el cansancio y
facilitando un contacto más natural con el medio marino.
Dominados los pasos anteriores se gana confianza siendo recién entonces posible
practicar en aguas profundas. Dado que cada uno desarrolla sus habilidades a su
propio paso, es esencial ir encontrando los propios límites de forma natural y
sin presiones, esto es aplicable particularmente a los niños y sus relaciones
con el agua. Ayude positivamente para que sus chicos reconozcan tales límites.
Por una cuestión de seguridad, no permita que los menores hagan snorkeling
solos. No solo podrán visualizar muchas más cosas, sino que disfrutarán más
compartiendo experiencias. Naturalmente esto se aplica también a los adultos.
Finalmente es interesante observar que la práctica de esta actividad, al igual
que el buceo deportivo, suele arraigar sentimientos muy fuertes de protección
de las riquezas marinas y del medio ambiente en general, lo que es más que
importante para las generaciones futuras.
Autor: Eduardo Serrano |