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Localizada en la provincia de Río Negro, dentro del Parque Nacional Nahuel Huapí, a orillas del lago de igual nombre y a
770 m sobre el nivel del mar se encuentra San Carlos de Bariloche: puerta de
entrada a una de las zonas de lagos más bellas del mundo y uno de los centros
turísticos más importantes de la República Argentina.
Bariloche, fundada en 1902 por C. Wiederhold, se caracteriza por su
arquitectura y sus paisajes. El estilo de sus construcciones de piedra, madera
y sus techos de pizarra recuerda las tradicionales aldeas alpinas, esto realza
aún más en los escenarios de excepcional belleza que la rodean y que comprenden
lagos, bosques, cumbres nevadas, ríos correntosos, glaciares y una exuberante
flora.
La ciudad dispone de una moderna y completa infraestructura que cubre
holgadamente las expectativas de los más de 700 mil visitantes que recibe
anualmente. Se destaca la cantidad y variedad de alojamiento disponible que va
desde modernos y lujosos hoteles, típicas hosterías de montaña, bungalows para
familias y hasta económicos hospedajes.
Algo similar ocurre con la oferta gastronómica, cubierta ampliamente en
variedad de cocina y precios por una importante cantidad de restaurantes,
confiterías y casas de té. Además es posible encontrar numerosas galerías
comerciales, locales de artesanía, fábricas de chocolate y dulces regionales,
casino, cines y teatros, servicios hospitalarios y una gran cantidad de centros
de diversión nocturnos.
Es sin duda uno de los destinos de Argentina con mayor demanda tanto por
turistas nacionales como extranjeros. Cualquier estación del año es buena para
visitar Bariloche, primavera y verano son ideales para tomar contacto con la
naturaleza y realizar excursiones y actividades al aire libre.
Por su parte el invierno es sinónimo de nieve y ofrece un panorama singular. El
esquí que es posible practicar en su cercano Cerro Catedral, uno de los centros
invernales más importantes de Sudamérica, añade una atracción más a la oferta
de Bariloche. Precisamente en esta época se realiza anualmente la popular
Fiesta Nacional de la Nieve.
Antes de continuar le recuerdo que no olvide llevar su cámara fotográfica y una
generosa provisión de película para la misma.
Pasear por la ciudad le permitirá disfrutar de vistas espectaculares y rincones
inolvidables. Un buen punto de partida para apreciar la ciudad es la avenida
costanera Exequiel Bustillo. Un punto para detenerse por sus interesantes
vitrales temáticos es sin dudas la Catedral Nuestra Señora del Nahuel Huapi.
Luego de pasar por el Puerto de San Carlos, lugar de embarque para las
excursiones lacustres, se accede al popular Centro Cívico, sin dudas, el lugar
más representativo de la ciudad y un claro ejemplo del estilo “barilochense”,
construido con piedra y madera a la vista.
Fue inaugurado en 1940 y alberga a la Municipalidad, la Secretaría de Turismo,
a oficinas judiciales y de la policía, un museo, una biblioteca y una sala para
exposiciones y eventos culturales. En otro edificio está la sede de la
Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapí.
Una de las atracciones del Centro Cívico es el reloj ubicado en la torre de la
sede municipal que muestra, al dar las 12:00 y las 18:00 hs, un desfile de
figuras simbólicas: indígenas, sacerdotes, soldados, colonos y agricultores.
Desde allí es interesante hacer un recorrido por la calle Mitre, que es la
principal calle comercial de la ciudad, y sus laterales. Visitar el Paseo de
las Colectividades, con su Plaza de las Banderas. Luego regresando al Centro
Cívico por la calle Perito Moreno es posible ver algunas de las casa más
antiguas de la ciudad.
Por supuesto la naturaleza es la verdadera protagonista del lugar y las
excursiones son la forma directa de tomar contacto con ella, como en general
pueden realizarse todo el año, no olvide incluir en su agenda los sitios que le
sugerimos.
Una excursión que nadie puede dejar de hacer es la llamada Circuito
Chico, un recorrido de 60 km hasta el hotel Llao Llao, que en gran parte bordea
el Nahuel Huapí y en otra circula en medio de frondosos bosques.
A minutos del centro de Bariloche, el Cerro Catedral, que en invierno es
visitado por miles de esquiadores de todo el mundo, ya que a la calidad de sus
pistas suma una completa y moderna infraestructura para los deportes
invernales, es también un sitio ideal para visitar en verano
dado que, aprovechando sus excelentes medios de elevación,
desde su cima capturará imágenes que lo dejarán sin aliento.
Otra excursión con paisajes impresionantes es la de los Ventisqueros del Cerro
Tronador, y ni que hablar del maravilloso Circuito de los Siete Lagos que une
Bariloche con San Martín de los Andes, o el Circuito Grande que incluye al
Valle Encantado a orillas del río Limay .
Entre los paseos lacustres más recomendables se encuentran los de la Isla
Victoria y el Bosque de Arrayanes, Isla Huemul, Puerto Blest, Cascada de los
Cántaros y Lago Frías.
Por otra parte y como ya mencionamos Bariloche es la puerta de entrada a la
región de los lagos patagónicos desde donde es posible explorar lugares como
Villa La Angostura, Villa Traful, San Martín de los Andes y El Bolsón.
Si de actividades se trata, debemos diferenciar la temporada invernal donde
reinan los deportes de la nieve: esquí en todas sus variedades, snowboard,
trineos, snowcat, parapente, etc.
Durante la primavera y el verano es posible practicar trekking, cabalgata,
mountain bike, rafting, kayakismo, buceo, wind surf, y por supuesto la pesca de
salmónidos, una actividad que atrae adeptos de todo el mundo.
Hay más, mucho más para compartir, pero es mejor que venga a descubrirlo con su
propios ojos, y, si puede …
hágalo acompañado, no se arrepentirá.
Autor: Eduardo Serrano |