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Cuando fijó por primera vez la mirada en la cañada de
Cachemira, Jehangir el emperador mongol del siglo XVII, dijo: "Si existe un
paraíso, ése tiene que ser Cachemira".
Las altaneras montañas coronadas de nieve, las más altas del mundo, montan
guardia por encima de los hechiceros valles de esmeralda, recorridos por
burbujeantes torrentes y praderas salpicadas de flores.
Srinagar, la capital de Cachemira, fue en tiempos el jardín
soñado de los grandes emperadores mongoles. Una ciudad medieval primorosa de
puentes y bazares, coronada por montañas heladas y lagos plateados.
Las rizadas aguas del lago Dal reflejan los deleitantes jardines en terrazas
que lo rodean. Comunicado con una red de canales y con el río Jhelum, el Dal es
ideal para las embarcaciones. Más abajo está el lago Nagin más pequeño, pero
igualmente bello, ideal para la práctica de esquí acuático, natación y
navegación a vela.
En estos encantadores lagos se puede alquilar una casa flotante. Los vendedores
acudirán a su puerta en "shikaras", las canoas de rama de Cachemira,
presentando un mercado flotante de frutas, flores, alfombras, joyas y
artesanías.
No lejos de Srinagar a una altura de 2730 m, descansa Gulmarg "pradera de
flores", flanqueada por el imponente pico de Nanga Parbat (8100 m). Los cielos
despejados, el brillante sol y los suaves declives para esquiar hacen de
Gulmarg el paraíso del esquiador. Gulmarg tiene también el campo de golf
natural más elevado y hermoso del mundo, con pasos de montaña poblados de
abetos y "chenares" a sus lados.
Al este de Srinagar, a unos 96 km de los campos de azafrán, los rústicos
puentes de madera y el rugido de las cataratas, descubrirá Pahalgam, colgada en
medio del hermoso valle Lidder, cortando su ruta a través de una estrecha
garganta cubierta de abetos. Las soberbias montañas de cumbres nevadas, los
torrentes fríos de hielo y los profundos bosques dan un ambiente etéreo a este
paraje y convirtiéndolo en una excelente base para largas caminatas.
Una vez el año (agosto-septiembre) se celebra el peregrinaje a la cueva de
Amarnath. En esta caverna glacial hay un "lingam" (el emblema del Señor Shiva)
de hielo, que aparece y desaparece con la luna.
Al noroeste de Srinagar se encuentra esculpido el valle del río Sindh. Los
mercaderes del Asia central utilizaban este paso, maravillándose de los quietos
lagos e imponentes glaciares.
Sonmarg (2740 m), a 83 km de Srinagar, es la "pradera de oro". Sus tierras
altas están cubiertas de abetos y pinos, punteadas de sicómoros y abedules
plateados.
El glaciar de Thajiwas, 3 km al sur de Sonmarg, extiende a
sus pies una plataforma ideal para acampar. Toda la sucesión de montañas está
cubierta de glaciares de los que se desprende el agua en láminas de plata.
Sonmarg es, también, la base para algunas interesantes incursiones a pie a los
lagos de altura himalayos, los más atrayentes son el Vishansar (4084 m) y el
Krishansar (3810 m), ambos muy ricos en truchas, y el Gangabal (3658 m).
Para el aventurero, una carretera de 434 km devana su recorrido desde Srinagar
o Ladakh, tierra pedregosa, en un verdadero paisaje lunar desolado de rocas y
grava. Las diminutas aldeas de Ladakh se ven empequeñecidas por las imponentes
montañas de granito que las rodean. Es una región de estatuas de Buda
tachonadas de piedras, de ricos tesoros de arte como los "tankhas" (rollos de
pergamino pintados) y murales tántricos.
Desde Srinagar hay comunicación aérea con Delhi, Jammu, Leh (Ladakh),
Chandigarh, Bombay y Calcuta, y buenas carreteras que comunican los principales
lugares del valle de Cachemira.
Autor: Elena Sariol. Fuente:
Revista Ulises |