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Entre las hazañas pacíficas realizadas por el hombre que han contribuido
significativamente al progreso mundial, la construcción del Canal se yergue
como un logro excepcional.
El Canal de Panamá, con su singular ubicación en el punto más angosto entre el
océano Atlántico y el océano Pacífico, ha tenido un efecto de amplias
proyecciones, sobre los adelantos económicos y comerciales durante casi todo el
presente siglo.
El Canal, que proporciona una vía de tránsito corta y relativamente barata
entre estos dos grandes océanos, ha influido considerablemente sobre los
patrones del comercio mundial, ha impulsado el crecimiento en los países
desarrollados y le ha dado a muchas áreas remotas del planeta el impulso básico
que necesitan para su expansión económica.
Por ejemplo, un barco carbonero que sale de la costa oriental de los Estados
Unidos en dirección al Japón por la vía del Canal de Panamá ahorra unas 3.000
millas en comparación con la alternativa más corta de una ruta marítima; un
barco bananero que sale del Ecuador en dirección a Europa, ahorra una distancia
de unas 5.000 millas.
En su gran mayoría, el tráfico a través del Canal se moviliza entre la costa
oriental de los Estados Unidos y el Lejano Oriente, mientras que el tráfico
entre Europa y la costa occidental de los Estados Unidos y Canadá constituyen
la segunda ruta principal del comercio de la vía acuática.
Sin embargo, otras regiones y países, como los países vecinos de Centro y Sur
América, dependen proporcionalmente mucho más de esta vital arteria para
promover su adelanto económico e incrementar el comercio.
Desde su apertura el 15 de agosto de 1914, el Canal ha proporcionado un
servicio de tránsito de calidad a más de 700 mil barcos. Aun cuando en años
recientes ha habido un aumento en el número y el tamaño de los barcos que
transitan, el tiempo total de permanencia de un barco en aguas del Canal sigue
siendo un poco menos de 24 horas.
Este extraordinario logro se debe a la labor de expertos profesionales que se
esmeran en brindar un servicio de tránsito rápido, y a la oportuna ejecución de
las mejoras diseñadas para responder a la demanda del tráfico. Unos diez
millones de dólares se dedican al año a los programas de adiestramiento para
preparar a los panameños para el funcionamiento y mantenimiento del Canal.
En la actualidad, los panameños constituyen más del 87 por ciento de la fuerza
laboral especializada del Canal, y ocupan cargos en oficios altamente técnicos
que son vitales para la organización canalera.
De los miles de barcos que transitan el Canal cada año, aproximadamente un 23 %
son barcos de alto calado. Hay disponible un sistema optativo de reservaciones
de tránsito para proporcionar un tránsito prioritario garantizado si así se
solicita.
La naturaleza de las mejoras al Canal reflejan acertadamente el papel cada día
más relevante que desempeñan los barcos en el movimiento del comercio mundial.
Las rutas marítimas que usan el Canal de Panamá continúan siendo el medio de
transporte más económico del comercio mundial. .
Fuente: Instituto Panameño de
Turismo
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