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Copenhague o København (puerto de los comerciantes) es una
urbe peculiar y llena de historia. Designada como capital de Dinamarca desde
1443, es sede de todas las instituciones políticas, financieras, artísticas y
la ciudad más grande e importante del país, su población supera hoy el millón
de habitantes.
Acogedora y de dimensiones todavía humanas, con un centro histórico que permite
pasear agradablemente, posee una gran cantidad de tesoros arquitectónicos,
muchos de ellos reflejados en sus estatuas, fuentes y campanarios, donde
predominan armónicas construcciones bajas.
La ciudad cuenta con fascinantes castillos, museos, galerías de arte y viejas
iglesias que, por su belleza y cultura, vale la pena visitar. Por la noche
encontrará una activa vida en bares, cafés, discotecas y clubes nocturnos,
algunos de los cuales permanecen abiertos hasta las ocho de la mañana.
Copenhague tiene el tamaño perfecto para descubrirla a pie, las calles están
bien señalizadas, sus habitantes son extrovertidos y amigables, o si lo
prefiere, puede hacer uso de la excelente red de transporte público. Algunos de
los sitios que no puede dejar de ver son:
La pequeña escultura de bronce conocida como La Sirenita, obra de E. Eriksen,
que contempla el mar desde Langelinie, dentro del parque de Kastellet, es sin
dudas el símbolo más famoso de la ciudad. Aunque los depósitos portuarios
situados en su entorno probablemente desdibujen la imagen que esperaba
encontrar, igual es una obligación visitarla.
A poca distancia se encuentra el Palacio Amalienborg, residencia real desde
1794, que comprende cuatro palacios idénticos de estilo rococó y es uno de los
más bonitos de Europa. Acuden muchos turistas, sobre todo al mediodía, para ver
la ceremonia del cambio de guardia.
En el centro de la ciudad está el Ayuntamiento o Radhus (1905), mezcla de
estilo nórdico e italiano en el que destaca su Reloj Mundial de Jens Olsen,
singular aparato dotado de un mecanismo de reloj astronómico. Desde la torre es
posible apreciar una hermosa vista panorámica de la ciudad.
Según sus tiempos y gustos incluya en su recorrido la Fuente de Gefion (diosa
mitológica), la Frederiks Kirke (iglesia de mármol), en la que destacan las
estatuas de los doce apóstoles en la cúpula, la Iglesia Ortodoxa Rusa Alexander
Newskij de cúpulas doradas y la torre circular Rundetarn, construida por
Christian IV en 1642, cuyo mirador de 35 m de altura le dará otra chance de
tomar buenas panorámicas de la ciudad.
El Castillo de Rosenborg fue construido por el rey Christian IV, es de estilo
renacentista holandés y en él se exponen las joyas de la corona y colecciones
de porcelanas de los siglos XVII y XIX. El lugar está rodeado por un gran
parque público muy frecuentado por los daneses. Desde aquí puede acercarse
hasta el Jardín Botánico y pasear por el interior de esta estructura llena de
plantas tropicales.
Un recorrido por las márgenes del pintoresco Canal Nyhavn, antes usado por los
mercaderes para llevar sus productos hasta el centro de la ciudad, y hoy
bordeadas por edificios restaurados en cuyos cafés numerosos parroquianos se
reúnen para beber cerveza en cubos. Vale la pena conocer la calle Stroget, una
calle peatonal con arquitectura del siglo pasado, con tiendas y comercios muy
populares y concurridos.
El Museo Nacional (Nationalmuseet) exhibe colecciones de objetos arqueológicos
de todos los tiempos, incluida la época de los Vikingos, haciendo posible
formarse una idea de los orígenes del pueblo danés. El Castillo Christianborg
que alberga al parlamento y el Palacio de Charlottenborg, construcción barroca
holandesa del siglo XVII, que sirve de sede para la Academia Real de las Artes
y ofrece exposiciones de arquitectura y arte contemporáneo, son para tener
presente.
En Tivoli encontrará una mezcla de feria, parque de atracciones, con escenarios
para espectáculos musicales y circenses, y un conjunto de restaurantes de muy
diversas clases. Divertido durante el día y mágico por la noche, es más
concurrido de jueves a sábados.
Y si todavía le queda tiempo y ganas de seguir paseando, además de numerosos
museos y galerías de arte, puede acercarse hasta el Acuario, con una gran
variedad de peces, el Parque Zoológico o hacer una visita guiada por la
mundialmente conocida cervecería Carlsberg.
Cuando prepare su viaje a Copenhague tenga presente que sus ciudadanos están
siempre dispuestos a dar la bienvenida al visitante y … bueno no se olvide de
llevar un buen sweter, porque incluso en verano las temperaturas son frías.
Autor: Elena S. Persson. Fuente:
Revista Ulises |