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Si usted busca una isla griega llena de vitalidad, diversión
y cálida hospitalidad solo acérquese a Creta, la mayor y más al sur de las
islas griegas y la quinta isla más grande del Mediterráneo. Montañosa, con un
litoral salpicado por playas y pequeñas bahías y un clima templado que hacen de
la isla un destino requerido por viajeros de todo el mundo.
Su ubicación en el Egeo hizo de la isla un punto importante para la navegación
entre Europa, Asia y Africa. Fue anexada a Grecia en 1813 y tiene poco más de
8300 km cuadrados, cerca de 260 km de este a oeste, 60 km en su parte más ancha
y 12 km en la más estrecha. Tiene más de medio millón de habitantes y su
principal fuente de ingresos es, por supuesto, el turismo.
Tiene un clima marino, templado y seco, con inviernos soleados y una época de
lluvias de octubre a marzo, en tanto que prácticamente no llueve entre mayo y
agosto.
Primavera y otoño son las mejores estaciones para visitar Creta. Desde Atenas
hay vuelos al aeropuerto de Herakleion, donde es factible alquilar auto. Otras
opciones para recorrer la isla son alquilar un scooter o hacerlo con autobuses.
Cuenta con una variada oferta hotelera, pero es recomendable reservar con
anticipación si piensa viajar en temporada alta. Es común el alquiler de
departamentos e incluso el alojamiento en casas particulares, particularmente
en las localidades más chicas.
Encontrará abundancia de restaurantes y entretenidas tabernas donde
experimentar la sabrosa cocina griega con sus ensaladas, pescados, verduras y
cordero preparados con aceite de oliva y especies aromáticas. No deje de
saborear ouzo en un típico café, o rakí (aguardiente de frutas) o retsina, vino
de mesa aromatizado con la resina de los pinos. Una mención especial para la
repostería cretense de hojaldres con miel y nueces.
Si disfruta de la vida nocturna, Creta es la elección perfecta. Malia, Canea,
Herakleion y Lasithi ofrecen al turista despreocupadas alternativas.
La capital de la Creta es Herakleion, esta ciudad portuaria tiene 100 mil
habitantes y entre sus puntos de interés está la iglesia de Agía Ekaterini y el
Museo Arqueológico con su colección de alfarería, miniaturas, joyas y frescos
de la cultura minoica.
Canea, fundada por los venecianos, fue la capital de Creta hasta el año 1971.
Elegante puerto, casas de estilo veneciano y la mezquita de los Jenízaros. Sus
barrios, pequeños comercios, callejuelas estrechas, cafés y restaurantes hacen
de Canea la ciudad más bella de la isla.
Agios Nikolaos es una pequeña ciudad pesquera situada frente al golfo de
Merambelou. En sus alrededores hay una sencilla pero hermosa iglesia bizantina
del siglo XIII, Panagía Kera. Muy cerca está Kritsa, pueblo de calles estrechas
y casas blancas de coloridas puertas y ventanas, y en las colinas circundantes
las ruinas dóricas de Lato.
A tono con un elevado promedio de días soleados, hay una gran variedad y
calidad de excelentes playas alrededor de la isla, particularmente en Malia y
por la zona noroeste. En tanto que la costa sur, bañada por el mar Libio, y
frente al norte de Africa, son abruptas e indomables.
Dos tercios de Creta es montañosa y no dispone de ríos navegables, el monte Ide
con 2450 m es su pico más alto. Uno de los escenarios naturales característicos
son sus desfiladeros. La garganta de Samaria, en las montañas Blancas, es el
más conocido, tiene 18 km de extensión y, en algunos sitios, alcanza los 600 m
de profundidad.
Si le atrae la historia, podrá contemplar gran variedad de tesoros
arqueológicos de la civilización minoica (2700-1200 AC), una de las más
antiguas de occidente. Las ruinas más importantes de Creta son las del palacio
de Knossos, hogar del legendario minotauro. Malia, Festos y Gortina son otros
sitios de interés histórico de la isla.
Situada sobre un área geológicamente inestable, la isla ha sido afectada por
terremotos frecuentes, algunos ocurridos en épocas antiguas, que explican las
destrucciones de palacios y pueblos. La composición geológica y los
antecedentes sísmicos han hecho que existan centenares de cuevas y cavernas,
muchas de estas de gran valor arqueológico por haber servido de refugio, y
otras por haber sido utilizadas para la práctica religiosa.
Otros cambios en el medio ambiente han influenciado la isla a lo largo del
tiempo. El aumento en el nivel de las aguas del Mediterráneo ha hecho
"desaparecer" casas, puertos y localidades, asentados a orillas de un mar sin
mareas.
Autor: Margarita Campbell |