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Capital del estado de Santa Catarina, al sur de Brasil, se encuentra la
conocida isla de Florianópolis. Unida a tierra firme por dos puentes colgantes,
con 51 km en su mayor extensión, y 18 km en su mayor ancho, cortada por rutas
asfaltadas y caminos bordeados de vegetación, dunas, ríos y mucho más.
La isla tiene una excelente oferta hotelera y gastronómica, un aeropuerto
internacional, 30 islas más pequeñas, una movida muy intensa en verano, mucha
gente alegre y más de 40 "praias". En la variedad de sus playas encontrará para
todos los gustos: ensenadas mansas o mar abierto, arenas finas o gruesa, aguas
frías o tibias.
Con alrededor de 270 mil habitantes y a pesar de su moderno desarrollo,
Florianópolis mantiene viva la cultura "azoriana", lo que se refleja en algunos
de sus espectáculos y en su artesanía. Hay 2 parques forestales en la isla: el
de Rio Vermelho y el de la Lagoa do Peri.
A pesar de que la meca de todos los turistas son las "praias", vale la pena no
perderse ciertos lugares de interés de la ciudad como la Plaza XV de Noviembre,
considerada el centro de referencia de la ciudad. Frente a ella está la
catedral Metropolitana y a su lado el Palacio Cruz e Souza, que hoy alberga el
Museo Histórico de Santa Catarina, sin olvidar por supuesto el Mercado Público
Municipal (1898) que actualmente tiene más de 140 locales (artesanías y bares)
y es visitado por un promedio de 10 mil personas por día.
La ciudad aún cuenta con diversos otros atractivos turísticos, como la
Fortaleza do Anhatomirim construida en 1739, el Fuerte Sant'Ana (actual Museo
de las Armas) construido en 1761, y el Puente Hercílio Luz (el que desde 1926
sale en todas las postales).
Las "praias"
En el lado norte de la isla están los balnearios más importantes, siendo
asimismo los más desarrollados en lo que se refiere a alojamiento (hoteles o
casas en alquiler), comercios, restaurantes, bares, boliches nocturnos y todos
los servicios que el turista pueda necesitar.
Canasvieiras, a 27 km. del centro, es la preferida de los argentinos, sus aguas
son calmas, cálidas y transparentes, favoreciendo la práctica de todo tipo de
actividades náuticas (wind surf, jet sky, kayak, snorkeling, etc.). Por otra
parte su vida nocturna es muy apreciada por los jóvenes (y los no tanto) que
gustan del ritmo, las fiestas y la diversión.
Jurerê a un lado y Cachoeiras (personalmente la que más me agrada), Ponta das
Canas y Praia Brava del otro lado son excelentes opciones para los que buscan
tranquilidad y descanso. También debemos incluir aquí a Praia dos Ingleses.
Al sur de la isla aún podemos encontrar pequeños pueblos de pescadores y
algunos de sus más preciosos paraísos naturales. Así es Campeche, una extensa
playa de mar abierto, de arenas luminosas y vegetación rastrera, muy procurada
por los adeptos del buceo.
Siguiendo esa ruta, se descubre las preservadísimas playas de Lagoinha do Leste
y Naufragados, con lagunas, pantanales y vegetación nativa. El asfalto lleva
aún hasta el pueblo nativo de Pântano do Sul, una ensenada llena de gaviotas y
famosa por los platos de mariscos que pueden saborearse en algunos de sus
bares.
Hacia el este, podremos visitar la Lagoa da Conceição, laguna ubicada en el
corazón de la isla y que es, al mismo tiempo, uno de los más grandes viveros
naturales de peces y camarones. De día el programa principal es visitar las
famosas "rendeiras" o saciar el hambre en los diferentes restaurantes
especializados en mariscos.
Alrededor de la isla, están las dunas que se extienden hasta la playa de
Joaquina lugar preferido por los surfistas debido a sus olas. Muy cerca están
Praia Mole, Galheta y la Barra da Lagoa.
Como toda isla que se precie de tal, el mar es fundamental y ofrece un poco de
todo: paz de espíritu, belleza y hasta pesca, eso sin hablar de las islas más
pequeñas, ubicadas en las cercanías, con fortalezas antiguas y reductos de
delfines y de ballenas.
Muy cerca de Floripa y ya en el continente, encontrará hacia el sur la playa de
Garopaba, que ofrece aguas de todos los tipos. El mar calmo permite agradables
paseos de barco, que pueden ser alquilados ahí mismo. La localidad de Laguna
con diversas playas, sus edificios históricos y museos es otra opción
interesante.
Si vamos hacia el norte están Porto Belo, Bombas, Bombinhas, Itapema y por
supuesto el popular Balneario Camboriú. De todas, Bombinhas es la que tiene las
playas más bonitas, con un mar profundamente azul y arena muy blanca, razones
por las que usualmente está repleta de turistas todos los veranos.
Autor: David E. Acuña
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