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Viajando por Galicia

La variedad de paisaje y las infinitas rutas que surcan la superficie gallega, hacen de cualquier viaje por esta tierra un itinerario sorprendente. Bastaría, utilizando un lenguaje histórico, dejar las riendas sueltas al caballo. De todas formas vamos a sugerir las que tradicionalmente se consideran como más atractivas, empezando por la que según la tradición de los peregrinos debe completar la visita a Santiago de Compostela.

De Santiago a A Toxa

Si hacemos esta ruta por intereses turísticos, renunciaremos a la autopista y descenderemos por la N-550, atravesando los deliciosos paisajes de A Maía hasta llegar a Iria Flavia y Padrón, lleno de recuerdos jacobeos y con las casas museo de Rosalía de Castro y Camilo José Cela.

Contornearemos a continuación la orilla meridional del estuario del Ulla y el fondo de la ría de Arousa. Las Torres medievales de Catoira, los grabados rupestres de Os Ballotes, Vilagarcía de Arousa, el mirador del monte Lobeira en Vilanova, patria de Valle Inclán, y la sugestiva Illaa de Arousa, son los puntos más interesantes antes de llegar a la Villa monumental de Cambados.

Desde Cambados es buena idea hacer una desviación para visitar el monasterio de Armenteira, y poco después la península de O Grove, la inmensa playa de A Lanzada, y la atractiva isla de A Toxa, con sus hoteles, casino, campo de golf, balneario y todo tipo de servicios turísticos.

La vuelta se puede hacer por Pontevedra, recorriendo el rosario de playas de Sanxenxo y visitando las islas Ons en las rápidas embarcaciones que hacen el servicio de transporte con regularidad durante los meses de verano. La ruta sigue bordeando la orilla norte de la ría de Pontevedra por Combarro, estampa típica de hórreos, cruceiros y mar, el monasterio de Poio y la ciudad monumental de Pontevedra.

Una buena prolongación de este viaje podría ser acercarse a Campo Lameiro, para conocer los interesantes grabados rupestres, que se extienden por los montes próximos a esta población.

Vigo, A Guarda y Tui

Después de contemplar desde el Castro de Vigo una excepcional panorámica de la más hermosa de las rías, podemos recorrer las playas de Samil, Vao, Canido y, sobre todo Playa América, antes de llegar a Baiona, entre la colegiata románica y la fortaleza de Monterreal.

La continuación de la ruta hasta A Guarda es entretenida y pintoresca. Sobre la villa se alza el monte Santa Tegra con un excepcional mirador sobre la desembocadura del Miño y el prehistórico poblado reconstruido.

Regresamos por O Rosal y Tomiño, entre deliciosos paisajes e iglesias románicas, hasta la ciudad monumental de Tui. La catedral gótica con su museo y claustro merece una detenida visita, así como el barrio antiguo, la iglesia de Barbadelo y el monte Aloia, uno de los cinco parques naturales de Galicia.

Fisterre y La Costa Da Morte

El viaje a Fisterra es, por su significación geográfica e histórica, un rito para todos los que visitan Galicia, pero además ofrece una serie de sorpresas paisajísticas y monumentales. Desde Santiago el viaje se hace por Noia, ciudad monumental, bordeando la ría hasta el pintoresco puerto de Muros.

Continúa la ruta por la amplia ensenada y arenal de Carnota, el mítico Monte Pindo y las cascadas de Ézaro hasta empalmar en Cee con la clásica ruta de la Costa da Morte.

Esta ruta, una de las más sugerentes e insólitas de nuestra costa, se inicia en A Coruña, en donde arranca la carretera C-550, que nos llevará hasta Fisterra. A partir de Carballo, que es la principal población importante, empiezan a salir ramales hacia los diversos puntos de la Costa.

El primero es hacia el típico puerto de Malpica. Corme, a continuación, con las cruces de los "percebeiros" (arriesgados pescadores de percebes), Laxe con sus grandes arenales, el mítico faro Vilán de Camariñas y la "pedra de abalar" de Muxía (enorme piedra oscilante que sólo los inocentes son capaces de mover), son algunos de los hitos de esta costa. Por fin la emocionante punta de Fisterra, considerada como el extremo más occidental del continente europeo desde que lo descubrieron los romanos, en la expedición de Décimo Junio Bruto.

Las Rías Altas y La Costa Lucense

Ría d´O Barqueiro "A San Andrés de Teixido vai de morto o que non foi de vivo" (A San Andrés de Teixido va de muerto el que no fue de vivo) dice la voz popular. Pues para llegar allí proponemos este itinerario por las Rías Altas, saliendo de A Coruña, por Betanzos, ciudad monumental como Pontedeume, con su puente y sus torres medievales. Luego atravesamos la ría de Ferrol y nos dirigimos al inmenso arenal de Valdoviño, con los parajes ecológicos de A Frouxeira.

Cedeira dentro de su pequeña pero sugestiva ría está ya al pie de la Serra Capelada, donde se cobija el santuario de San Andrés de Teixido. Sobre el mar se precipita la sierra en el acantilado de Vixía de Herbeira, el más alto de Europa con sus 612 m. de caída vertical. Cariño y Santa Marta de Ortigueira, dos preciosas villas a ambos lados de una encantadora ría, son la antesala de la ría de O Barqueiro, que cierra la Estaca de Bares, el punto más septentrional de la Península Ibérica.

En la costa lucense sale a recibirnos Viveiro con sus playas, su casco primitivo medieval y sus espacios ecológicos. Pasaremos por Cervo, donde están las originales instalaciones de la cerámica de Sargadelos. En Foz hay que detenerse para visitar la primitiva catedral románica de San Martiño de Mondoñedo y seguiremos contando playas hasta la de Las Catedrales.

La Ribeira Sacra

Monasterio de San Pedro de Rocas Desde la Edad Media recibió el nombre de Rivoira Sacrata (Ribera Sagrada) la zona que se extiende por la orilla meridional del río Sil, desde Castro Caldelas hasta Ourense, debido a los monasterios allí establecidos. Podemos visitarlos y admirar los espectaculares paisajes del cañón del Sil, saliendo de Ourense por la carretera de Ponferrada.

En Esgos encuentra el más antiguo, del siglo VI, con la iglesia excavada en la roca, de ahí su nombre San Pedro de Rocas. Veremos luego el de Xunqueira de Espadanedo, románico con reformas posteriores, y más adelante el de Montederramo, de estilo herreriano del siglo XVI.

Continuando hasta Castro Caldelas y después de visitar su castillo, bajaremos hacia el Sil, contemplando las ruinas del monasterio de San Paio de Abeleda. Siguiendo la orilla del río, en un pintoresco lugar descubriremos el de Santa Cristina de Ribas de Sil, cuya iglesia es un perfecto modelo del románico compostelano, y terminaremos entrando en el más grandioso y mejor conservado de todos ellos, el de San Estevo de Ribas de Sil, síntesis de todos los estilos.

A partir de aquí una pintoresca carretera baja por el cañón del Sil hasta Os Peares, donde se une al río Miño. Aquí se une a la Ribeira Sacra del principal río gallego en el que se refleja la sorprendente iglesia fortaleza románica de Portomarín, la historiada fachada de San Estevo de Ribas de Miño y los pequeños templos, como el de Cova, salvados de las aguas del embalse. Unidas las dos riberas, continúan por bellos paisajes hasta Ourense.

Las Sierras Occidentales

En el registro oficial de espacios naturales gallegos consta hasta un total de 60 áreas protegidas, lo que representa la pasmosa diversidad y riqueza de los ecosistemas de Galicia. Entre ellos se encuentran las sierras de O Courel y Os Ancares, en la provincia de Lugo.

Palloza La sierra de Os Ancares abarca una extensión de 12.775 Has. Es interesante la variedad de su vegetación autóctona y su interesante fauna, entre la que destaca el urogallo. También son de especial interés los aspectos antropológicos centrados en las "pallozas", prehistóricas viviendas hasta hace poco habitadas. Se accede a la sierra desde Becerreá, en la carretera N-VI, entre Pedrafita y Lugo.

La sierra de O Courel tiene una extensión de 21.020 Has. y es geológicamente la más completa de las sierras gallegas. Alternan en ella los profundos valles, poblados de espesa vegetación autóctona, y las elevadas cumbres. Entre ellas se extienden devesas pobladas de robles, tejos, hayas, avellanos, acebos. Quiroga, en la carretera de Ponferrada a Lugo por O Barco de Valdeorras y Monforte, es el punto de penetración en la sierra.

Fuente: Xunta de Galicia


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