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En el siglo XV, Lituania era, unido a Polonia, el país más
grande de Europa, abarcando desde el Báltico al Mar Negro. Actualmente su
población es de alrededor de 4 millones y su superficie de 64.000 km cuadrados,
está cubierta por llanuras, colinas, bosques y pequeños lagos.
Su idioma tiene raíces bálticas muy antiguas e incluye muchos términos eslavos,
producto de cuatrocientos años de unión con Polonia. Integrada a Rusia durante
mucho tiempo, recuperó finalmente su independencia en 1990.
Lituania es un país pequeño y fácil de ver. Tanto desde Vilnius como de Kaunas,
dispone de un buen servicio de autobús con destino a todas las localidades
importantes. La bicicleta es otro medio muy conveniente para conocer el país y
hacer ejercicio a la vez, ya que las distancias son relativamente cortas.
Vilnius, con 600.000 habitantes es su capital. Catalogada recientemente como
Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, tiene una rica historia que se
remonta a principios del siglo XIV.
Durante los años de esplendor del renacimiento polaco, siglos XVI y XVII, se
construyeron hermosos palacios y numerosos iglesias. La iglesia de St. Anne,
construida en ese período, es un buen ejemplo del estilo gótico de Europa
oriental. St. Nicholas entre las más antiguas y Sts. Peter & Paul por su bello
interior barroco, destacan entre las demás.
Vilnius es una ciudad pequeña, por lo que es ideal para conocerla a pie. Se
puede comenzar con una vista panorámica desde la cima del castillo y luego
descender caminado hasta la Catedral. Luego pasar por el Museo del Ambar, la
iglesia de St. Michael, la de St. Francis y Bernard. Probablemente vea la
Universidad, fundada en 1579.
Si continua bajando, tendrá oportunidad de ver St. John, algunos viejos
palacios transformados en museos, como el Radvilas y el Chodkeviciai, con
importantes colecciones de retratos y otros objetos históricos. Hay muchas más
iglesias, tanto católicas, como protestantes y ortodoxas. Otrora con una fuerte
comunidad judía y más de cien sinagogas, hoy viven menos de cinco mil miembros
de esta religión.
La ciudad de Kaunas, la segunda en importancia, a pesar de no tener la riqueza
arquitectónica de Vilnius, posee varias construcciones de gran valor histórico.
La Catedral del siglo XV, el Museo de Arte Ciurlionis, que alberga una
importante colección de arte popular lituano, el Museo del Diablo, con piezas
de todas partes del mundo, y no podemos olvidar al Monasterio Pazaislis, en las
afueras de la ciudad.
La mejor época para visitar Lituania es en verano (julio a septiembre), ya que
podrá disfrutar mucho más del campo y de la costa. El Curonian Spit es una
península larga, estrecha y cubierta de arena que separa la laguna del Mar
Báltico. Ofrece hermosas playas doradas y dunas "vivientes" de arena. La
mayoría de esta zona es un Parque Nacional, y partiendo desde el puerto
Klajpeda, en la desembocadura del Neman, podrá descubrir gran parte de las
bellezas naturales del país.
Hay otros cuatro Parques Nacionales, que preservan áreas de bosques, lagos y
ciertos aspectos de la cultura étnica de Lituania, o también si lo prefiere
puede disfrutar de las aguas termales de Druskininkai.
Si ya comenzó a planear su viaje a Lituania, tenga en cuenta que puede acceder
fácilmente en tren desde cualquier capital europea, o en avión vía: Frankfurt,
Helsinki, Copenhague, Londres o Varsovia.
Autor: Elena S. Persson. Fuente:
Revista Ulises |