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La historia del Brasil moderno comienza aquí en "la costa
del descubrimiento", más precisamente en abril del año 1500. El casco antiguo
de Porto Seguro, un caserío multicolor construido sobre un acantilado, ofrece
una excepcional vista panorámica, y es el primer conjunto urbano del Brasil,
conservando edificios del siglo XVI y XVII como la iglesia Da Misericordia y
Nossa Senhora da Penna, dos de las más antiguas del país.
A pesar de su historia quienes visitan Porto Seguro, lo hacen más por su
presente que por su rico pasado. Esta región se ha transformado en el principal
destino turístico del nordeste, detrás de Salvador de Bahía y Recife.
Localizada 700 km al sur de la capital del estado, estuvo aislada durante años
y recién comenzó su desarrollo a finales de 1960. Experimentó un dramático
crecimiento a partir de la inauguración de su aeropuerto internacional, lo que
posibilitó una increíble expansión del turismo.
Más de medio millón de turistas se acercan a estas playas en temporada alta
(entre finales de diciembre y el carnaval), colmando su amplia capacidad
hotelera. El resto del año hay sobreoferta de hospedaje, haciendo viable
alojarse en hoteles o pousadas a precios muy convenientes. Naturalmente esto
también se aplica a restaurantes, bares y discos con sus "shows ao vivo",
comercios y a todos los servicios orientados al turista.
Extendidas a lo largo de 90 km, entre Santa Cruz de Cabrália, al norte, y
Trancoso, al sur, se extiende un collar de playas cuyas finas arenas blancas y
sus cálidas y limpias aguas, se suman al clima tropical, caluroso en verano y
agradable el resto del año, que transforman al sol y al mar en los verdaderos
protagonistas de estos escenarios.
Por si los encantos naturales no fueran suficientes, la alegría de su gente, la
sensualidad de su música, como la "lambada", y sus colores completan el
encantamiento de quienes visitan este destino.
Porto Seguro concentra la mayor infraestructura de la región y ofrece una
intensa vida nocturna. Su punto de partida es la calle principal, conocida como
"passarela do alcool", donde podrá encontrar una ininterrumpida sucesión de
bares y restaurantes, locales y puestos de artesanías, de exquisitos postres y
por supuesto de tragos, batidas y capetas, que incluye al afrodisíaco güaraná
en polvo entre sus ingredientes.
Y para continuar con una noche de diversión, que mejor que presenciar los shows
y espectáculos de un "luau". A orillas del mar y a la luz de la luna, el de
Barramares es el más importante y popular, allí podrá participar bailando entre
una multitud de jóvenes al ritmo de la música bahiana.
No deje de hacer la excursión (medio día) hasta Recife de Fora. Para ello hace
falta embarcarse en
alguna de las muchas escunhas que salen desde la desembocadura del río Buranhém.
En los piletones que deja la marea baja es posible apreciar a simple vista o
con snorkel, una rica fauna marina. Las formaciones coralinas, a pesar de los
cuidados que se toman, muestran los efectos de la cantidad de visitantes que
reciben día a día.
La tranquila y encantadora villa de Arraial d'Ajuda, conocida como "la esquina
del mundo", 6 km al sur de Porto Seguro, y separada de este por el río Buranhém,
al que cruzamos en tan solo 10 minutos de balsa, ha logrado un equilibrio
adecuado entre su moderno desarrollo y el ambiente bohemio que 30 años atrás
impusiera la cultura hippie.
En Arraial encontrará muchísimas opciones para alojarse, tengo buenos recuerdos
de la Pousada Ivy Marey, bien ubicada, sencilla, limpia y económica,
particularmente de la simpatía de Haroldo y la honestidad de sus colaboradoras.
La oferta gastronómica es muy amplia y conveniente, abarcando platos a base de
peces, langostas, mariscos, aves, pastas y la tradicional moqueca bahiana. Una
alternativa común es la comida por kilo.
Los taxis son muy baratos e ideales para traslados y paseos, no puedo dejar de
recomendar al simpático, honesto y sencillo "Bira" (575-2037 ó 9985-0229),
ojalá encontrara a un taxista así cada vez que viajo. También puede hacer las
excursiones mediante una agencia de viajes, en cuyo caso, Paraíso Turismo es
una opción a tener en cuenta.
Probablemente las mejores "praias" de la región se encuentran al sur del río
Buranhém. Entre las más bonitas, Taípe es la clara imagen del paraíso, con un
acantilado tapizado de vegetación que da paso a un racimo de palmeras, las que
acarician una playa casi desierta bañada por las cálidas aguas del Atlántico.
Otras playas con particular encanto son Río da Barra, dos Nativos y dos
Coqueiros (ambas en Trancoso) y un tanto más lejos Curuípe y Espelho. Por
supuesto no podemos olvidar a la hermosa playa de Pitinga, a la que podemos
acceder caminando (son solo 2 km) desde Mucugé, la playa principal de Arraial,
la que cuenta con mayor infraestructura y también la más concurrida.
Otra muestra del pasado lo verá reflejado en la iglesia Nossa Senhora d'Ajuda,
no se pierda de tomar unas bonitas instantáneas desde el mirador ubicado
detrás, y la iglesia de Sao Joao (mediados del siglo XVI), al final del "Quadrado"
de Trancoso.
Por estar en refacciones, me perdí de pasar un día en el Paradise Water Park,
uno de los parques acuáticos más grandes de Latinoamérica, con toboganes
gigantes y piscinas con olas entre otras atracciones.
No dudo que cuando vaya "descubrirá" todo esto y más, por lo que espero que,
como yo, tenga la suerte de hacerlo
bien
acompañado.
Autor: Eduardo Serrano |