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Otra vez estuvimos en la encantadora isla de Puerto Rico, en esta oportunidad
pudimos comprobar que además de sus playas, su historia, sus casinos, sus
shoppings y por supuesto la cordialidad de su gente, hay una oferta muy
interesante y completa en actividades de naturaleza y aventura.
Nos trasladamos con Air Plus en un Airbus A-310/300, prácticamente completa su
capacidad para 253 pasajeros, donde disfrutamos de un excelente servicio de a
bordo.
Nos alojamos en el Wyndham El San Juan, ubicado en Isla Verde (15 minutos del
Viejo San Juan) y sobre la playa. Me agrado sobremanera la variedad de espacios
con identidad propia, coincidiendo con lo expresado por su gerente Rafael
Sánchez, de impecable atención. También paramos en el Wyndham Old San Juan, muy
bien ubicado para el pasajero de cruceros y con un excelente servicio y
categoría, igual que el anterior.
Otro de los hoteles en que estuvimos fue el Embassy Suites, ubicado cercano al
aeropuerto y que ofrece suites como habitaciones standards, siendo por demás
confortables. Finalmente nos alojamos en el Ritz Carlton San Juan, de un lujo,
sofisticación y elegancia incomparables.
Una excursión muy interesante para hacer comienza en la marina Puerto del Rey
en Fajardo. Allí nos embarcamos en el catamarán East Wind y con las velas
extendidas pusimos proa hacia la isla de Icacos y luego Lobos. Un consejo
importante, lleve protector solar con un factor de protección elevado y
resistente al agua, lo necesitará.
Esta excursión es de día completo e incluye buffet lunch y bebidas a discreción
(no deje de probar la piña colada). El catamarán dispone de dos toilettes, una
ventana de vidrio para observar el fondo marino, cabina cubierta, tobogán y una
cómoda escalera para subir y bajar al agua.
El snorkeling es insuperable con infinidad de peces multicolores de arrecife y
gran variedad de corales, algunos desafortunadamente rotos consecuencia del
paso de algún huracán. Los peces están acostumbrados a la presencia de los
nadadores y llevando un poco de pan logrará que estos se arremolinen alrededor
suyo para alimentarse con el pan.
Una mañana nos dirigimos a Piñones, a corta distancia de San Juan, donde
guiados por Judith de Ecotours, montamos en bicicletas para hacer un hermoso
trayecto de 13 km que combina partes de recorrido a orillas del mar y partes en
medio de un hermoso y cuidado bosque.
Luego de almorzar, nos pusimos los salvavidas y arrimamos los kayacks hasta la
cercana playa. Allí, tras las indicaciones de rigor, nos internamos en los
mangles de a dos por kayak, para un paseo que además de novedoso resultó por
demás instructivo sobre las características de este biosistema y la importancia
de su preservación.
Ahora bien, si te animas a saborear la aventura, no te pierdas lo que sigue.
Salimos temprano (07:00) desde San Juan hacia Arecibo, en la "guagua" (bus) de
Aventuras Tierra Adentro, conducida por Noel, y con Rossano (ídolo) nuestro
guía, quien cordialmente nos explicó en que consistía la excursión.
0Fue en ese momento cuando muchos quisieron desistir del tour, otros en cambio,
más valientes intentaron hacerlo más tarde, pero dada la convincente actitud de
Rossano … el equipo se mantuvo, y al final del día todos queríamos repetirlo.
La aventura en sí comenzó con una caminata que a través de un sendero se
adentra en un cerrado y húmedo bosque.
Una vez que alcanzamos el punto de inicio de la bajada tiroleana, en la ladera
de una colina, nos colocamos el casco y el arnés de seguridad, para deslizarnos
de a dos en una excitante bajada de 120 m de extensión y a una altura máxima de
80 m sobre un arroyo que corre más abajo.
En la ladera opuesta y tras una breve caminata y un curso intensivo de 15
minutos sobre la técnica del rappell, realizamos una bajada en "rappelling"
desde una altura de casi 40 m, hasta alcanzar las aguas del río Tanamá.
Luego de un recreo para comer, nos ajustamos el casco, las rodilleras y nos
colocamos el salvavidas (aumenta la flotabilidad), para comenzar una flotada de
3 km, utilizando nuestros cuerpos como balsas y empleando la técnica conocida
como "bodyrafting". Esta experiencia de 2 hs, nos permitió atravesar cuevas,
imponentes cañones, manantiales, una exótica vegetación y muchas sorpresas que
nos esperaban en esta divertida aventura.
Concluida la flotada caminamos unos metros hasta la "guagua" para asearnos y
volver a San Juan, nuevamente con Noel al volante y mucho más tránsito, en
probablemente la parte más "peligrosa" de nuestra excursión. Todos estábamos
contentos y cansados por las increíbles experiencias pasadas.
Un capítulo para el final, debe ser por la vergüenza, es el referido a la
gastronomía. Puerto Rico tiene una excelente cocina capaz de satisfacer al más
exigente, de los platos que probé me limito a recomendarle los "camarones al
ajillo", el "dorado a la parrilla" y el "flan de queso", este último de Amadeus
(aún me deben la receta), perdón que no siga, pero estas líneas me hacen
engordar.
Finalmente una reiteración en cuanto a la calidez, simpatía y atención recibida
en todos lados, que solo consigue despertar mis deseos de volver a Puerto Rico
"la isla del encanto".
Autor: Jorge Schenone |