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Punta Cana se caracteriza por sus playas de arenas blancas,
un océano turquesa de aguas cálidas y transparentes, una vegetación de
exuberantes palmeras y una de las ofertas hoteleras más importantes del Caribe.
Situada
en la zona este de la República Dominicana, en la provincia de La Altagracia,
cuya capital es Higuey, más precisamente en la zona conocida como la "Costa del
Coco", que también abarca las playas de Macao, Arena Gorda, Cortecito, Bávaro,
Cabeza de Toro, Cabo Engaño, Punta Cana y Punta Juanillo.
Su aeropuerto internacional, a solo 8 km, recibe vuelos comerciales de todo el
mundo, gran parte de estos son chárters que integran paquetes con alojamiento y
pensión a precios muy competitivos. Esto permitió transformar la zona en uno de
los destinos vacacionales de más rápido crecimiento en los últimos años.
En los casi 40 km de deslumbrantes playas de esta parte del litoral sobre cuyas
perladas arenas se balancean mas de 300 mil cocoteros, frente a las aguas del
Atlántico y el Caribe, se encuentran dispersos más de 30 resorts, con una
oferta superior a las 13 mil habitaciones.
Numerosos grupos hoteleros internacionales han levantado amplios y modernos
resorts frente al mar, en edificaciones bajas de no más de 3 pisos, que se
integran armónicamente al medio ambiente que las rodea.
Como es usual en este tipo de establecimientos, ofrecen régimen de pensión
completa (all inclusive) o media pensión, una completa infraestructura,
múltiples actividades y un trato muy cálido por parte de todo el personal, lo
que contribuye a que sus huéspedes pasen mucho tiempo en el hotel.
Además de sol, playa y relax, es posible practicar varios deportes, incluidos
béisbol, tenis, y golf y por supuesto todo lo que se relacione con el agua como
velerismo, buceo, jet ski, paseos en lancha, pesca de altura (sobre todo en
verano), etc. Una mención especial para los grupos de animación, disponibles en
todo momento, sus concursos de merengue y clases de gimnasia a orillas del mar.
Peces y frutos de mar suelen ser la especialidad en muchos restaurantes y los
tragos de frutas frescas, incluyendo ananá, sandía, papaya u otros tragos
tropicales como "el batido", forman también parte del clima particular y único
de Punta Cana. El merengue y la música caribeña están siempre presentes durante
las noches y se complementan con algunos shows en vivo o la asistencia al
casino, para quienes quieran tentar la fortuna.
Además de las galerías y comercios de los hoteles, es aconsejable visitar los
mercados locales en busca de artesanías, máscaras pintadas a mano, ámbar, ron y
puros. No se olvide de regatear al momento de comprar.
Una opción para conocer la isla es alquilar un auto, no obstante deberá ser
extremadamente cuidadoso ya que no se presta mucha atención a las normas de
tránsito. Hay senderos para cabalgatas y paseos (tipo safari fotográfico) para
apreciar la variedad de la flora local.
Entre las excursiones que resultan interesantes se incluye al Manatí Park,
donde además de ver a los simpáticos manatíes, es posible nadar con delfines o
ver exhibiciones de lobos marinos, variedades de papagayos, loros, cotorras y
otros animales.
Por la noche tiene lugar un bonito show de caballos danzantes. Resulta
interesante visitar Juanillo, playa habitada por una comunidad de pescadores, y
el Cortecito, donde podrá saborear platos frescos a base de pescados y frutos
de mar.
Aunque un tanto más lejos, también vale la pena conocer La Romana, donde se
encuentra el complejo turístico Casa de Campo, el más completo del Caribe, y la
cercana aldea de los Altos de Chavón, una villa donde se respira el arte, con
una escuela de diseño, un museo de arqueología, pequeñas tiendas de artesanías
y un hermoso anfiteatro. No muy lejos Bayahibe, punto de partida para conocer
las paradisíacas playas de la isla Saona, conjuga los contrastes de una
comunidad de pescadores y una moderna hotelería.
Dedicarle un día completo a Santo Domingo, la capital de la República
Dominicana, a menos de de 4 horas de carretera (200 km), le permitirá conocer
la primera fundación española del nuevo mundo. No se olvide la cámara
fotográfica, ya que en su casco antiguo, declarado Patrimonio de la Humanidad
por la UNESCO, podrá capturar hermosas imágenes con arquitectura colonial,
cuyas fachadas del siglo XVI esconden pintorescos bares y comercios.
Autor: Javier Montero |