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Ubicada en la costa norte de la República Dominicana, Samaná
tiene playas de color verdeazulado tanto en la costa Atlántica de la península
como en la costa interna de la bahía. Es una de las penínsulas más codiciadas
del mundo, formada por un brazo de tierra húmeda con una vegetación exuberante
de helechos gigantes, plantas de yautía y palmas de coco (oleaginosa que cubre
toda la península).
Sánchez es el primer pueblo al que se accede por la carretera norte, sus
habitantes viven de la pesca, fundamentalmente del camarón, que se saca con
atarrayas. Antiguamente, en su puerto se embarcaban los productos de las
provincias norteñas, a través de un ferrocarril ya inoperante.
Atravesando la Sierra de Samaná por una carretera panorámica desde la que se
divisa la bahía de Samaná hasta la costa de la provincia de Hato Mayor, se
llega al litoral playero Atlántico.
Las Terrenas es una extensa playa de blancas y finas arenas, aguas poco
profundas y sin oleaje, en la que se ha desarrollado una oferta turística
peculiar con hoteles y hostales relativamente pequeños y exquisitos
restaurantes de exóticos platos, a base de mariscos y frutos criollos, como es
la langosta servida en la cuenca de medio aguacate.
Portillo es un pequeño poblado de residencias veraniegas con aeropuerto local.
Tiene el complejo hotelero más importante de Las Terrenas (El Portillo Beach
Resort), con la posibilidad de hacer: tenis, canotaje, vela, windsurf, volley y
futbol o paseos a caballo, bicicleta, catamarán y jeeps. En las noches su
discoteca esta siempre activa con música en vivo y shows internacionales.
La cascada del río El Limón, cercana a Portillo, tiene más de 30 m de caída
libre, y desemboca en la comunidad de El Limón. Es posible hacer una excursión
al salto desde Rancho Español, Loma de la Cruz, Arroyo Surtido, El Café y El
Limón.
Santa Bárbara de Samaná es la capital de la provincia, a ella se accede por la
carretera que llega desde Sánchez, que es la misma que conecta toda la costa
Atlántica, pero también por una nueva carretera panorámica desde Las Terrenas a
la ciudad de Samaná.
Conserva aspectos culturales de esclavos negros y negros libertos traídos de
los Estados Unidos durante la ocupación haitiana, en la que sobresalen el
idioma Samané, los hábitos alimenticios como el pescado y arroz con coco,
manifestaciones magicoreligiosas, el baile del Bamboulá, la religión
protestante y la arquitectura victoriana. Con una interesante oferta hotelera,
posee un puerto con facilidades para la pesca deportiva.
De enero a marzo, llegan a la Bahía de Samaná, entre la península y Sabana de
la Mar, al punto denominado Banco de la Plata, las ballenas jorobadas a
aparearse. Desde el puerto parten embarcaciones para la observación de estos
cetáceos y escuchar el "canto de la ballena".
Cayo Levantado con sus dos playas; una grande y blanca que se divisa desde la
costa de Samaná, es pública y tiene una amplia oferta de artesanía y comida
criolla; la más pequeña, entre peñascos y rocas, sembrada de verde grama, es
utilizada mayormente por los hoteles "todo incluido" de Cayo Levantado, Cayacoa
y Gran Bahía.
Una excursión ecoturística, a la que se accede embarcado desde la ciudad de
Samaná es al Parque Nacional de Los Haitíses, ubicado entre la Laguna de San
Lorenzo y la desembocadura del Río Barracote.
De valor paisajístico inigualable, el parque de extraña conformación
territorial, está formado por 58 mogotes o cayos bordeados por canales
navegables, cubiertos de una exuberante vegetación y con una variada avifauna.
Cayo Cacata, uno de los más atractivos, alberga una población significativa de
tijeretas que se aparean y reproducen entre septiembre y noviembre.
Autor: Javier Montero |