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Las 115 islas de granito y coral que componen el archipiélago de las
Seychelles, se extienden como esmeraldas sobre 1 millón de kilómetros cuadrados
de aguas azules en el sudoeste del Océano Indico entre Africa, India y
Madagascar. Cubren 280 kilómetros cuadrados y tan solo 30 están habitadas por
poco más de 70.000 personas.
Llamadas “el jardín del Edén” por su desbordante belleza y cubiertas por
bosques tropicales, contienen especies que no se encuentran en ningún otro
lugar de la tierra. Su clima es húmedo, cálido y muy agradable todo el año, con
probables chaparrones de tipo tropical entre octubre y abril.
Piratas y marinos árabes navegaron sus aguas durante años, pero recién a
mediados de 1700 los franceses se establecieron en ellas. En 1814 fueron
cedidas a los británicos, estableciendo su capital en Victoria. En 1976
obtuvieron su independencia.
El viajero encontrará una buena infraestructura turística, siendo posible
alojarse en confortables hoteles frente al mar, en pensiones atendidas por sus
dueños o en remotos recreos isleños, todos ellos caracterizados por la
hospitalidad criolla.
Muchos hoteles han sido concebidos en total armonía con su entorno e integrados
a la naturaleza como las rocas o las plantas que lo rodean, cuyos exclusivos
bungalows no superan la altura de las palmeras.
Mahe es la isla más grande y bella de todas, allí se asienta la capital
Victoria, ciudad tranquila que reúne la actividad comercial y política de la
nación. Su aeropuerto internacional es la puerta de entrada a Seychelles.
Sus bellas playas están protegidas por barreras de coral y no son peligrosas en
absoluto, pero hay que tener en cuenta que durante los meses de julio y agosto
la marea sube bastante al atardecer en la costa sur de Mahe y algunas playas
pueden reducir su tamaño habitual. Complementan sus paisajes imponentes picos y
una exuberante selva tropical.
Recomendamos visitar el Mercado Central y el National Museum y por supuesto
hacer la excursión en barcos de fondo transparente al parque marino de
Saint-Anne.
La segunda isla en importancia es Praslin, esta a sólo 15 minutos en avión de
Mahe. No puede perderse el Valle del Mal, en el corazón montañoso de la isla.
Un bosque virgen, que contiene los más altos porcentajes de especies endémicas
del mundo, allí se encuentran los famosos coco-de-mer (cocos de mar), crecen en
palmeras gigantes, tan apreciados antiguamente en todo el mundo como
afrodisíaco y como antídoto para muchos venenos.
En la Digue el tiempo parece haberse detenido, es muy tranquila, hay muy pocos
automóviles y todavía se usan carros con bueyes como medio de transporte. Aquí
encontrará una de las playas más bonitas del archipiélago, Anse Source
d'Argent, coronada con rocas graníticas hasta la orilla.
Entre las islas más pequeñas pero no menos atractivas se destacan Silhouette,
de una belleza salvaje y primitiva que se mantiene inalterable a través del
tiempo, protegida por los arrecifes de coral que la rodean.
También ofrecen lo suyo las islas Desroches, que se levanta apenas 3 m sobre un
atolón de coral en un mar azul, d’Arros y Poivre, verdadero paraíso para el
buceo y la pesca deportiva. Finalmente Bird Island, colonizada por millones de
golondrinas de mar durante parte del año.
Las islas ofrecen todo tipo de actividades entre las acuáticas destaca el
buceo. La diversidad y cantidad de su vida marina es realmente excepcional,
hace imaginar un inmenso acuario de aguas cálidas y cristalinas.
Coloridos arrecifes poblados de pulpos, centollas y tortugas acuáticas se
encuentran a escasa profundidad en las islas internas. También es posible
bucear en restos de naufragio en medio de meros y rayas, o incluso apreciar a
los majestuosos tiburones ballena que visitan regularmente esta aguas.
Autor: P. Horvath
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