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Sorrento desde el mar

La Península Sorrentina está atravesada por el macizo de los Montes Lattari que, desde más de 1000 metros, descienden hasta el mar. Sobre las laderas calcáreas, la erosión ha diseñado gargantas, ensenadas y numerosas cuevas adornadas con estalactitas y estalagmitas.

En todas las localidades se pueden alquilar embarcaciones, incluso para excursiones cortas a las cuevas. Transbordadores de línea unen Sorrento y Amalfi con Capri y con los otros centros del Golfo de Napoli; es necesario prestar mucha atención durante la navegación y al entrar en los puertos.

Con un clima apacible durante gran parte del año, las aguas entorno a Capri ofrecen abundante pesca, gracias a su gran profundidad y corrientes submarinas. Es común avistar delfines, y, en primavera y otoño, son frecuentes los cachalotes. Asimismo es posible encontrar bellos escenarios bajo la superficie y muy bien equipados operadores de buceo, los que incluso ofrecen cursos para todos los niveles.

Hay varios astilleros importantes y pueden alquilarse embarcaciones en numerosos sitios especializados. Entre los lugares donde es posible atracar, destacamos: Castellammare di Stabia (puerto comercial con muelle para yates de hasta 30 m), Marina di Equa (pequeñas embarcaciones), Marina Piccola di Sorrento (con un sector reservado para embarcaciones deportivas), Marina della Lobra (la más cercana a Capri), Capri-Marina Grande (amplia, segura y bien equipada), Amalfi (puerto pequeño y bien equipado) y Salerno (embarcaderos flotantes para embarcaciones deportivas).

La exploración de esta zona parte de Castellammare di Stabia, desde donde se encuentra toda una serie de pequeños y pintorescos atraques con pocas millas de distancia uno de otro. Apenas salimos, después de 3 millas, se encuentra el puerto de Vico Equense, frente al escollo Margherita. Luego, uno tras otro, encontramos pequeños pueblos antes de llegar a ver Sorrento, en una espléndida posición sobre una terraza que cae a pico sobre el mar.

La navegación continúa hacia Punta Campanella. El escollo Vervece, señalado por un fanal, nos dice que estamos en los alrededores de Massa Lubrense, desde donde, después de recorrer unas 5 millas, llegamos a Marina Grande, el puerto de Capri, donde podemos comenzar la navegación en torno a la isla.

La Grotta Azzurra (cueva azul), en el lado septentrional de la isla, se alcanza en menos de 30 minutos. No hay que perderse las cuevas semi-sumergidas de Le Tre Sorelle (las tres hermanas): la Grotta Rossa y la Grotra Giallo, y sobre todo la Grotta Verde, en la cual es posible entrar con una pequeña barca.

Un pequeño tramo nos separa de la ensenada de Marina Piccola, delimitada al este por los Faraglioni que emergen en el límite suroriental de la isla. En el versante este se abre la Grotta Bianca, con admirables estalactitas, accesible a través de una escalera en la roca y un túnel artificial. Más allá de Punta del Mónaco se divisa el famoso salto de Tiberio, desde el cual el emperador arrojaba al mar esclavos, rebeldes y concubinas repudiadas.

En lo alto de la isla aparece Villa Jovis, querida primero por Augusto y luego por Tiberio. Entre Punta del Capo (faro) y Marina Grande paramos en la Cueva del Bove Marino. Un tiempo aquí vivían las focas monje. Antes de dejar Capri, es aconsejable una visita a la plaza Umberto I, al Arco Natural, al parque Augusto, a la calle Krupp y a la cartuja de San Giacomo, y naturalmente a Anacapri (en el altiplano occidental), con Villa San Michele y la Scala Fenicia.

Siguiendo la costa meridional de la península, 5 millas al este de Punta Campanella, emergen Li Galli, un grupo de islotes (faro) que, según la leyenda, acogían a las sirenas de las que habla Homero en la Odisea. Tras otras 4 millas se llega a Positano, con las características casas que descienden en terraza hasta la playa.

Un poco después de Capo Sortile y de la aldea de Praiano, se encuentra la Grotta di Smeraldo, una cavidad de 24 m de alto y 60 m de longitud, con estalactitas y estalagmitas de hasta 10 m. Luego aparece Amalfi, la más antigua República marinera italiana, con la célebre catedral de Sant'Andrea (siglo IX), que presenta signos de restauración de estilo árabe-normando. Siete millas y media de navegación, frente a encantadores pueblos de la costa amalfitana como Minori, Maiori y Vietri, nos separan de Salerno.-


Fuente: Ente Nazionale Italiano per il Turismo


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